Selva
Armando Alanís – México
El novelista barroco se perdió sin remedio en su intrincada selva de palabras.
Glamour monocromático
Karla Gabriela Barajas Ramos – México
Cada día usamos la misma ropa elegante y de la marca Ann Demmeulemeester porque vestíamos eso al ser asesinados.
Juegos
Rodolfo Lobo Molas – Argentina
Ajenos al fragoroso ruido que hacían los adultos con sus juegos de grandes, los pequeños hacían ruido con sus juegos de niños. Fútbol, para atajar un penal cada uno.
Cuando Jacob hizo su lanzamiento, Muhamad se estiró, pero no llegó a detener el balón: su cuerpo destrozado yacía al costado del improvisado arco.
Jacob corrió hacia el sector judío. Algunos palestinos corrieron a levantar a Muhamad…
La casa de los espíritus fiesteros
Maria elena Lorenzin – Argentina
La casa en la colina lleva mucho tiempo deshabitada. Sin embargo, en el pueblo se rumorea que a menudo vienen a vivir allí espíritus atormentados que no paran de desahogar sus penas, pero en las noches de luna llena todo cambia.
Los susodichos tiran la casa por la ventana con fiestas y algarabía, y ya no se escuchan sus lamentos. Es que entonces llegan nuevos huéspedes y no es cuestión de andar asustándolos de entrada.
Horizonte
Ildiko Nassr – Argentina
Caminan para encontrarlo. Van tomando fotografías. Quieren captar el cielo, las nubes, los
pájaros y siempre hay cables que irrumpen y arruinan su registro. Caminan hacia el lugar
donde se está originando la tormenta, allá, entre los cerros. Los pies heridos. El cuerpo
cansado. El deseo cada vez más grande. Caminan hacia el horizonte, la utopía.