El 26 de noviembre de 1865 apareció por primera vez Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, escrita por Lewis Carroll. Lo que comenzó como un relato improvisado para una niña se convirtió en una de las obras más influyentes de la literatura universal, con millones de ejemplares vendidos, cientos de ediciones y adaptaciones que aún hoy siguen reinventando su magia.
El nacimiento de un clásico inesperado
Charles Lutwidge Dodgson, profesor de matemáticas en Oxford y conocido por su seudónimo Lewis Carroll, inventó la historia durante un paseo en bote en 1862 para entretener a Alice Liddell, hija de un colega suyo. Ese relato oral fue el germen de un manuscrito titulado Alice’s Adventures Under Ground, que luego se transformó en la novela publicada en 1865 por Macmillan Publishers con ilustraciones de John Tenniel. La primera edición fue retirada por problemas de impresión, pero rápidamente se lanzó una segunda tirada que agotó ejemplares en pocas semanas. Desde entonces, el libro nunca dejó de imprimirse.
Alicia en el País de las Maravillas se convirtió en un referente de la llamada literatura del nonsense, caracterizada por juegos lógicos, paradojas y humor absurdo. Con el tiempo, también fue considerada parte de la literatura fantástica y, posteriormente, el movimiento surrealista la reivindicó como precursora de sus exploraciones oníricas. La trama sigue a una niña que cae por una madriguera y entra en un mundo poblado por animales parlantes y personajes excéntricos como el Conejo Blanco, el Sombrerero Loco y la Reina de Corazones. Más allá de su aparente simplicidad, el libro explora temas como la identidad, el lenguaje y la lógica, convirtiéndose en una obra de múltiples lecturas.

Ediciones y cifras que impresionan
La obra ha vendido más de 100 millones de copias en todo el mundo y ha sido traducida a más de 170 idiomas, incluyendo lenguas indígenas y minoritarias. Existen más de 2.000 ediciones diferentes, desde versiones ilustradas hasta adaptaciones escolares y ediciones de lujo. El manuscrito original fue subastado en 1928 y adquirido por un consorcio estadounidense; en 1948 fue devuelto a la Biblioteca Británica como gesto de gratitud tras la Segunda Guerra Mundial.
El éxito de la primera edición llevó a Carroll a escribir una secuela en 1871: A través del espejo y lo que Alicia encontró allí. Desde entonces, la obra ha inspirado innumerables adaptaciones. En 1903 se estrenó la primera película muda británica de 12 minutos, considerada pionera en el cine fantástico. En 1951, Disney lanzó su versión animada, que consolidó a Alicia como ícono cultural global. Décadas después, Tim Burton dirigió dos películas, en 2010 y 2016, que recaudaron más de 1.000 millones de dólares en taquilla conjunta. Además, existen más de 40 adaptaciones teatrales documentadas, óperas, ballets y versiones televisivas en distintos países.
Un impacto que trasciende la literatura
Alicia en el País de las Maravillas no solo revolucionó la literatura infantil, sino que trascendió hacia la filosofía, la psicología y la lingüística. Es considerada la obra más representativa del nonsense literature, donde el absurdo y la lógica se entrelazan. Ha inspirado a pensadores como Sigmund Freud, Jacques Derrida y Umberto Eco, quienes analizaron sus metáforas sobre identidad, lenguaje y poder. La frase “¡Córtenle la cabeza!” de la Reina de Corazones y el diálogo con el Gato de Cheshire forman parte del imaginario colectivo global. En la música, artistas como Jefferson Airplane con su célebre White Rabbit y bandas contemporáneas han retomado sus símbolos.
Más de 160 años después, Alicia en el País de las Maravillas sigue siendo un fenómeno editorial y cultural. Cada año se publican nuevas ediciones ilustradas, adaptaciones gráficas y reinterpretaciones académicas. En 2015, para su 150 aniversario, se realizaron exposiciones en Londres, Nueva York y Tokio, reafirmando su carácter universal. La obra se estudia en universidades como ejemplo de cómo la literatura infantil puede trascender edades y convertirse en espejo de la condición humana. Su capacidad de reinventarse en cada generación la mantiene vigente en la era digital, donde incluso ha inspirado videojuegos y experiencias de realidad virtual.