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Plurinational psycho

Daniel Averanga Montiel

¿Se puede nombrar específicamente la enfermedad, a partir de personajes que más que mostrar alguna relevancia, son la verificación de lo hipócrita que es la sociedad boliviana?

Manuel Monrroy Chazarreta, alias “El Papirri”, enamoró, casi a punto de llegar a los 40, a una adolescente de 14 años, quien quizá, para él, era “muy madura para su edad”; dicho acontecimiento fue revelado por la “víctima” en 2025, es decir, muchos años después, generando una polarización digna de acontecimiento político: ¿se puede separar la obra del artista o del intelectual?

La historia ha contado tantas veces situaciones terribles de personajes “relevantes”, antecedentes horribles que involucraban sus decisiones, como el rumor de que Pablo Picasso era un agresor y estaba implicado en ciertas muertes de sus parientes, como también William S. Burroughs, quien fuera el autor intelectual y material de la muerte de su esposa, Joan Vollmer, aunque luego se decidiría que “había sido involuntario”, un accidente. Personajes relevantes con errores; al final, nadie es perfecto, todos somos humanos.

No obstante, ¿estamos frente a una situación generalizada de encubrimiento sobre lo que hacen o no los artistas e intelectuales, con la finalidad de no manchar sus ya manchadas reputaciones?

Alejandro Archondo se vio involucrado en una denuncia grave el año 2021, aparentemente de violencia sexual, junto al actor teatral Alejandro Cambero; Simón Ruiz Paz, conocido YouTuber con el nombre de “Simón dice”, fue condenado a pasar 8 años de cárcel por el delito de abuso sexual (distinto al de violación, según reportan los medios, hay que aclararlo) el año 2019; hoy está libre, como los otros mencionados; no se sabe si por buena conducta, porque pasó algo o la memoria de la gente es como la de la pececito de “Buscando a Nemo”; realmente pasaron muchas cosas en el ámbito político para hacerle caso a las chanchadas de estos personajes; Gervacio Agustín Mendieta, conocido por los medios como “Cacho” Mendieta, también fue acusado por el delito de abuso sexual contra una menor, la gestión 2018; hoy se sabe poco de su destino, salvo por algunos detalles que su hija, Denisse Mendieta, recientemente contó en una entrevista con Marcelo Tedesqui, específicamente en el podcast “Doy fe”.

¿Separar la obra del autor o no? ¿Acaso eso hacen las instituciones que los vuelven a convocar, o sencillamente es falta de ideas, de principios, de dignidad, por encima del uso de la popularidad del invitado?

La mayoría de los mencionados actualmente están apartados del ojo público, salvo Simón Ruiz Paz, quien está recobrando su relevancia y se lo ve de lo más cambiado, no como estaba en 2020 y un poco en cuanto a Manuel Monrroy, que este año, por las celebraciones de Alasitas (única fecha en la que la gente se acuerda de él), volvió a dar conciertos en ciertos pubs; ¿es posible la rehabilitación completa de una persona que ha cometido un delito? Por supuesto que hay espacio para la duda, para que se deje de creer en una persona acusada de ser una enferma y que se concluya que dicha persona no tiene intenciones de cambiar, porque, de hecho, solo hacer eso, tocar a otro de manera arbitraria, es un verificador consolidado de que algo no funciona bien en la cabeza del que comete el delito…

Es demasiado curioso que cuando sucede el delito y la denuncia del delito con pruebas, la gente que le daba cobertura y poder al acusado, se aparte, como si no se enteraran de nada; a veces toman el argumento de que no saben si es cierto el delito, o que sospechaban del acusado, pero no tenían pruebas y que, gracias al cielo, ya se supo lo que ellos sospechaban… en silencio, claro está. Es común encontrar ese tipo de reacciones, de indignaciones, de posturas en redes, para que los demás sepan que la persona que contactó con el abusador, el violador, el criminal, el acosador, el loco, no estaba enterado de nada y que él o ella es la víctima, pues tener trabajo y no tenerlo es algo duro de aceptar, y tener ese antecedente tan terrible, de meter a un enfermo en una institución, significa nomás un desempleo asegurado.

Y bueno, la complicidad de la gente, enterada o no, va otorgando poder al acusado en cuestión, hasta que alguien lo visibiliza como lo que es, y todo empeora.

Bienvenidos al sistema social boliviano / latinoamericano, tan básico y contundente como hipócrita, donde se juzga moralmente a una mujer por tener relaciones con su instructor de gimnasio que la grabó sin permiso, y después de más de diez años, recién al tipo se le hace un proceso y, acaso, se le condena… donde la gente hace sus chanchadas, como acosar a estudiantes de la Universidad Católica o amenazar en estado de ebriedad a examigos, siempre por whatsapp, nunca de frente, para después ser incluido en charlas y en diálogos donde muestra su otra cara, la inclusiva, la políticamente correcta, la noble, y donde la gente activista, que es activista por contrato, se indigna solo si ve pruebas y es feminista a conveniencia: “Porque te creo, amiga, porque hay que ser sororos solo con las mujeres adoloridas y creer en la inocencia del compañero aliado de la causa feminista porque tiene algo de renombre, en tanto, claro, tenga renombre”…

La Academia Nacional de Bellas Artes “Hernando Siles” (ANBA) apartó de su cargo a Eynar Rosso Durán, un supuesto crítico de arte con un grado de formación supuestamente avalado por instituciones de educación superior en las áreas de filosofía y crítica de arte; es obvio que muchos estudiantes que siguen a este sujeto protestaron de manera significativa por semejante decisión, pero había razones para que él ya no trabajara allí: Acosó a varios estudiantes en esos años de trabajo en la ANBA, siendo agresivo con ellos o burlándose de ciertos principios políticos que ellos tenían, como también de sus “clases sociales”, afirmando que ciertas personas no estaban listas para pensar críticamente, si estas mismas personas venían de hogares con padres sin formación; para colmo, tenía denuncias más fuertes afuera de la ANBA, delitos como acoso y violencia doméstica, los mismos que en su tiempo fueron presentados por las víctimas como razones suficientes como para alejarlo de cualquier institución educativa y de difusión cultural; pero, siendo sinceros, ¿por qué fue contratado en la ANBA para dar cátedra, si una de sus denunciantes (que fuera expareja) contó con pruebas tangibles que Rosso adulteró su currículum con documentos que eran de propiedad de la misma víctima para alcanzar un grado decente de postulación a esta institución? ¿La ANBA no verificó su formación y lo contrató así, como quien contrata a un plomero?

Eynar Rosso no tenía formación en crítica de arte, ni papeles mínimos para ser alguien académicamente óptimo para la docencia; según algunos estudiantes de la ANBA, no presentaba planes de aula, sus evaluaciones eran improvisadas, sus contenidos eran aleatorios y ciertas de sus actitudes eran de superioridad intelectual y moral (por no decir racializada) ante todo; recién en la gestión 2025, tras una denuncia por acoso de una estudiante de último año, todo resurgió: Las denuncias que tenía en la policía, las citaciones, o la exigencia de las planificaciones para los cursos que daba (por cierto, no demostró en ningún momento saber ni siquiera cómo presentar sus contenidos o si planificaba algo en sus procesos de formación).

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¿Es posible que este tipo, que ya demostró ser peligroso y violento con gente que no puede o no quiere responderle como él se merece, siga teniendo palestra y atención mediática en instituciones públicas?

Simón Ruiz Paz ya purgó su delito y se está perfilando como alguien que aguanta las indirectas que se le da en los comentarios de los vídeos que sube (muchos no lo bajan de “violador”); de la misma manera, “Cacho” Mendieta ya no aparece ni aparecerá en medios audiovisuales, porque está consciente de sus errores, muy a pesar de la irregular sarta de acusaciones que enfrentó, no solo la que activó la alarma, sino otras muy extrañas, contadas por su hija, que demuestran que la justicia boliviana anda en pañales, basándose en rumores de rumores. Los demás, por ejemplo Archondo y Monrroy, hacen lo que pueden con lo que tienen; pero Eynar Rosso sigue teniendo apertura mediática para hablar en instituciones supuestamente culturales: En la pasada Feria Internacional del Libro de El Alto, estaba en la agenda cultural, junto al Colegio Abierto de Filosofía (institución de la cual es miembro, y que de filosófica no tiene más que el nombre), para hablar de la novela Frankenstein de Mary Shelley; la responsable de hacer la agenda cultural, Jazmín Carolina Quisbert Illanes, quien se autoproclama activista con principios feministas, se jactó sin ningún atisbo de arrepentimiento de que el problema de hacerle notar su error de incluir a una persona con sentencia ejecutoriada, es un problema personal entre quien escribe este artículo y el susodicho “intelectual”; no, no es un problema personal, es un sentido de justicia real y de vergüenza ajena, que se siga dando palestra a una persona con semejantes antecedentes y que haya gente como Quisbert que no se detiene un poco en el meollo del asunto.

De igual manera, La Società Dante Alighieri de La Paz, hace más de un mes, incluyó en su actividad denominada Ágora Literaria: “El arte en la biblioteca” a Eynar Rosso, hay incluso fotos de esta actividad[2], demostrando que no importa que tengas procesos penales pendientes o ya resueltos con reincidencia, lo importante es que te sigan acercando el micrófono y haya eventos en los que figures como intelectual. Asumo que la responsable de esta actividad, quien insistió que apartara su nombre del artículo porque de seguro teme perder el empleo por semejante despropósito, no escuchó lo que se le contó previamente, cuando dijo que iba a incluir a Rosso en sus actividades del Ágora Literaria. Yo conversé con un par de personas afectadas por Rosso, una de ellas, como se dijo líneas arriba, su expareja, quien no solo me contó la bajeza de este personaje en sus acciones en contra de su integridad mental, puntualizó otras acciones mucho más violentas que implican violencia física (incluyendo tortura), pero que no podrían ser replicadas en palabra escrita siquiera, porque son hechos bastante delicados.

Antes de esto, también Rosso dio algunas charlas en la galería Altamira, de propiedad de Ariel Mustafá.

La impunidad incrementa la sensación de poder de esta gente.

El psicópata tradicional es aquella persona que actúa bien en grupo, conquista con sus modos y se presenta a los demás como alguien inteligente y carismático; según autores especializados en este problema de la psique, todo esto parecería solo una careta, un maquillaje superficial, ya que, en lo profundo del psicópata yace su carencia de empatía emocional, una preocupante desconexión profunda con la realidad y una carencia de culpa espeluznante.

En mi barrio se le dice a ese tipo de personas que son unos imbéciles o mínimo, unos cojudos, y que merecen un castigo directo o un puñetazo, lo que venga primero.

Me he tentado de no acercarme a este tipo, como tampoco me acerco a los otros; por ejemplo, nunca me cayó bien Manuel Monrroy, aunque sí hizo música valorada por muchos como de calidad; recuerdo cuando dije en redes, en 2018, que era una persona nefasta, no faltaron sus fans que cayeron en el ad hominem al momento de atacarme; Alejandro Archondo, en lo profundo de su oficio, al menos hacía ilustraciones que a cierta, especial gente, le gustaba (a mí me pareció siempre pornomiseria todo lo que hacía) y Ruiz Paz se veía como un petulante, imagen que ahora no sé si haya cambiado; quizá se dio cuenta de que no era el privilegiado de siempre, y ahora está construyendo desde abajo; Eynar Rosso, por el contrario, no tiene ni idea de lo que es hacer arte, o analizar críticamente una obra de arte, y no obstante, convenció a las personas que lo contactaron para que le dieran un espacio y un micrófono. Cuando se le confronta, como me contaron las personas afectadas por sus acciones, se pone violento y agresivo, como actúa el usurero cuando se le visibiliza la estafa y se lo acusa.

Alguna vez le pregunté a una persona con cierta excentricidad en su modo de vestir y de ser, si se daba cuenta de que era excéntrico para los demás. No era un demente, hablaba bien, era racional y seguía la conversación de manera bastante coherente, pero su excentricidad lo alejaba de los demás de una manera tajante. Me dijo: “Solo los psicópatas tratarían de demostrar que no lo son”.

¿Es la gente que le da espacio a una persona como Rosso, lo suficientemente inteligente como para exponerlo como lo que es, si se les cuenta cómo es él en realidad?

Permítanme dudar.

Entre tanto, veamos cómo se muestra esto a futuro.

Quizá sería bueno hacer que la gente sepa que esa personita sigue pendiente de buscar validación, o empleo al menos, ya que no roba más dinero en la ANBA con sus cursos sin contenidos óptimos ni metodología más que la de hablar de lo militar que fue su familia, de lo internacional que tiene su sangre, de lo especial que fue al ser elegido como docente y lo bonito que es el arte que hace su pareja.

Pero quizá no valga la pena más que darle un puñetazo a la moral de una sociedad hipócrita que perdona al agresor que reincide, solo porque no encontraron a nadie más que se ofreciera.

Veamos cómo se muestra esto a futuro.


[1] Pronunciamiento de ANBA, el 19 de marzo de 2026, sobre Rosso.

[2] https://www.facebook.com/share/p/18N8vAq8dF/

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