Vela
Paso todas las noches
cuidando mi alma enferma,
postrada en la cama
con fiebre y delirios.
No duermo por cuidarla.
Ella llora y, a veces, cansada se duerme;
yo la observo, temiendo que despierte.
Susurra tu nombre,
grita que vuelvas,
pero no vuelves.
Tengo miedo de que muera
y no te despidas de ella.
La cuido, pero no sé
cuánto resista.
La veo cansada y triste,
y sé que no hay otra cosa que esperar.
Le realizaré los funerales más hermosos,
la despediré yo solo.
Cuando vuelvas,
solo me encontrarás a mí,
y no sabré decirte dónde está
Ser extraño
De repente, el huracán se lo llevó todo;
me vi solo, despojado.
Vi volar mi casa,
vi volar los muebles,
las calles, los vecinos,
las flores, los árboles.
Me encontré frente a frente con ese ser extraño,
que en profunda tristeza lloraba,
de rodillas.
Me acerqué, lo abracé, y al oído le susurré:
—Ya no queda nada,
todo tendré que hacerlo por ti.
Secaré tus lágrimas,
te tenderé la mano.
Camina… camina por mí.
Sueña… sueña por ti.
En esa soledad me levanté,
sin que nadie me viera,
y simplemente corrí,
hasta alcanzarme.
Vida
La vida no le enturndo nada
Pero tiene un ritmo
Que no me permite abandonarla
Me invita a bailar y escucharla
A veces solo quiero sentarme a oirla
Su melodia endulzante de hojas secas
De arrolos pronunciadoa
De aire fresco
Sentado en una roca verla danzar
Con esa gente que le pide una pieza
Todo el tiempo
Mientras rien son felices
La vida a veces solo hay que verla danzar
Y esperar
A que pase la noche