Por quienes no doblan las campanas
“¿Oye cloquear los huesos?”, preguntó un minero envejecido (quizá era joven) al pasar al socavón. Yo estaba asustada: la oscuridad sin horizonte; el chapoleo en el barro; las gotas de copajira, una a una, como una letanía; los hombres arrastrando las botas, susurrando por esa boca ensanchada con la coca; la imagen insospechada de un […]