Sabemos lo que va a pasar

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We know what will happen next. Sabemos lo que va a pasar. El título de esta columna lo tomo prestado de la portada del diario The Boston Globe al día siguiente de producirse la última matanza en un colegio en Florida. El diario decidió poner un solo tema en esa primera plana: una pieza de opinión del periodista Néstor Ramos que fue una llamada de atención a las autoridades y a la sociedad en general, así como en un ejercicio de autocrítica periodística.

Ramos hace un recuento de todo lo que suele ocurrir cada vez que un joven dispara y mata sin explicación en una escuela de Estados Unidos: en medio del fuego, los sobrevivientes enviarán fotos, videos y mensajes; los medios trasmitirán los videos grabados en medio de la carnicería; el miedo se hará familiar para todos; se difundirán historias acerca de los héroes, y también se escuchará la historia de siempre del perfil del perpetrador; empezarán coros de uno y otro lado con propuestas legislativas; el presidente y los políticos intervendrán; luego las promesas van siendo olvidadas y más allá del lugar donde ocurrió la tragedia, los demás nos olvidaremos de la historia demasiado pronto. Hasta la próxima vez que ocurra y se repetirá el mismo guion, todos lo harán, desde el agresor hasta la prensa.

¿Por qué prestar atención a esa portada de ese medio tan lejano de nosotros? Porque aquí en Perú hacemos lo mismo. Muchas veces repetimos fórmulas y pautas al momento de informar, supuestamente porque eso es lo que espera (o gusta a) la gente, porque eso es lo que sabemos hacer y nos funcionó antes, porque nos atrapa la rutina y vamos saltando de noticia en noticia hasta la próxima vez que pasa un hecho similar y hasta pedimos opinión a los mismos de siempre.

La frase “Sabemos lo que va a pasar” la asocié a la cobertura de los casos de violencia contra la mujer como el de Arlette Contreras o el de violación de menores, como el de la niña Jimena. Nosotros no tenemos matanzas en escuelas, pero sí robos, sicariato, abuso sexual, violencia familiar, delitos que de tanto repetirse ya no sabemos cómo informar salvo con la fórmula usual e incluso apelando al morbo y a la sobreexposición de detalles personales. También tenemos demasiada corrupción y grave crisis en servicios básicos como salud y educación.

Los periodistas debemos repensar nuestro trabajo. En julio del año pasado, comenté una presentación en Lima del periodista Jeff Jarvis (Buzzmachine), líder digital, quien nos llama permanentemente a plantear nuevas formas de relacionarnos con nuestras audiencias, a las que nos debemos dirigir pensando en que estamos a su servicio. Hoy, con los recursos tecnológicos al alcance de cualquier persona que puede trasmitir hechos en vivo e informar a su gusto, qué hacemos de diferente y especial en la prensa. Cómo servimos de verdad a nuestro público.