Picana Navideña

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La picana navideña boliviana es una costumbre de muchas familias que se dan el gustito de preparar para la nochebuena, nosotros desde la distancia intentamos seguir con esta espacie de tradición que acompañada de villancicos, un arbolito navideño, por cierto nevado, pese a los cuarentaitantos grados centígrados que el mercurio marca en la regla del termómetro que cuelga detrás de la puerta principal, nos evoca nuestra patria.

Para quien no conoce, la picana es una sopa que contiene carne de varios animales pollo, vaca y cordero, y se calcula un pedazo de cada espécimen por comensal, para 4 personas, las carnes deben ser acompañadas de los siguientes ingredientes: un queso criollo mediano, 6 tuntas remojadas y peladas; 2 papas medianas per cápita, 2 zanahorias picadas en bastoncitos, una cebolla cortada en juliana, un nabo entero, una ramita de perejil y otra de apio, 2 hojas de laurel, 2 ajíes verdes, media cucharilla de pimienta blanca entera, 4 choclos grandes, una botella de cerveza y otra de sidra, un vaso grande de vino tinto y una taza de agua, una cucharilla de orégano desmenuzado y sal a gusto.

Lo increíblemente deleitante, gastronómicamente hablando, es cómo esta preparación adquiere un sabor sin igual al día siguiente, parece una alegoría a las películas exitosas de Hollywood y pensando en su rótulo no se me ocurre otro que el de Picana 2.0. Pero, esto me perturba la mente, me hace pensar y dar cuenta de aquello que aún estamos presenciando en sus últimas funciones y ya cuenta con su nueva versión –COVID recargada- paradójicamente eso no es para nada alentador, es todo lo contrario, países que han resistido con mayor propiedad la primera entrega del corte de esta película de terror, hoy se encuentran trabajando denodadamente para evitar mayor dolor de pérdidas humanas. Sólo espero que en nuestro país se esté preparando una gran movilización a fin que no nos vuelva a pescar pensando sólo en elecciones antes que en la salud.

Ay… Aún estamos en la preparación y yo divagando en el día después. Primero, en una olla hacer cocer las carnes, previamente selladas en una satén con aceite, incorporando luego la cerveza, sidra, el vino y el agua, en este momento se añade la sal y la pimienta dulce para dejar hervir hasta que el alcohol se evapore del todo y las carnes queden blanditas. Hasta mientras, en otro recipiente soasar las verduras y el resto de condimentos e incorporarlos al caldo que se encuentra hirviendo con las carnes semialcoholizadas, una vez que las presas estén blandas, incorporar las papas y la tunta y dejar cocer; aparte cocer los choclos en agua con azúcar. Cuando todo esté cocido bajar del fuego y rociar el orégano desmenuzado, servir acompañado de una tajada de queso, mucho amor y suficiente esperanza.

Sin duda, queda claro que son muchos los ingredientes y cada uno aporta con el justo sabor, olor o textura, así como en debieran actuar todos los elementos en esta saga de emergencia sanitaria que nos tiene a todos sin poder disfrutar de la vida así como lo hacemos de la Picana 2.0.

Ener Chávez Justiniano / Cocinero amateur