¡Pamplinas!

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Es difícil sustraerse a los temas de moda, más aún si el bombardeo mediático es permanente. Ya no se puede encender la tele, escuchar la radio o navegar por la red sin que te encuentres con marchas navales, canciones patrióticas, discursos desafinados y demagógicos, hasta un rap marítimo anda circulando por ahí. Parece que el gobierno quiere contagiarnos a todos con su espíritu cirquero y chapucero.

La seriedad y solvencia del equipo jurídico internacional, contrasta claramente con el show montado por Morales y su pandilla. No hay duda que somos un país folclórico, pero este gobierno ha llevado al extremo esta vocación folclórica. La nutrida y variopinta delegación boliviana, de paseo por Europa, derrocha exotismo y chabacanería patriotera. Mientras tanto en el país, los problemas y el descontento suman y siguen…

Marzo es el mes marítimo por excelencia, pero pasara, no se puede detener el tiempo, los entusiasmos se enfrían y la vida continua. El juicio en La Haya debe terminar, esperemos que con un fallo favorable a nuestras aspiraciones. El reconocimiento de la existencia de un problema, no significa que el problema se haya resuelto, tan solo es condición de posibilidad para resolver dicho problema. O sea que de mar ¡pamplinas!

¿Sera que estamos preparados para encarar una larga, difícil, tediosa y, seguramente, muchas veces frustrante negociación con Chile? Con este gobierno, no lo creo. Las bravuconadas y el discurso beligerante pasan factura, además que la angurria de poder, la ambición desmedida, el irrespeto a la constitución y las leyes, el desconocimiento de la voluntad popular por parte de Morales, no condicen con una política de estado de largo aliento, aplicada por un estado democrático.

La artimaña de usar el tema marítimo, por el gobierno, para eternizar en el poder a Evo Morales, no está dando resultado. Independientemente del legítimo anhelo del pueblo boliviano de retornar a las costas del pacifico, y del chantaje emocional al que estamos siendo sometidos, la imagen del caudillo está en franco deterioro y no la arregla ni Poseidón

No sé qué nos depara el futuro, pero como van las cosas, quizás veamos al caudillo, en el mismo tribunal donde ahora hace gala de su impostura, sentado en el banquillo de los acusados.