Oración y clamor por Bolivia

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“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino y hágase tu voluntad en nuestro país, bendito Dios Altísimo; entronízate en los corazones de todos los bolivianos, danos la paz que tanto ansiamos y que no hemos podido tener durante muchos años por la ignorancia -al no conocerte- o negligencia, al habernos apartado de Ti.

En este tiempo de aflicción -reconociéndonos necesitados de Ti, Padre amado- te pedimos en el nombre de Jesús misericordia para Bolivia y sus habitantes. ¡Guarda a nuestros padres, a nuestros cónyuges, a nuestros hijos, a nuestros hermanos y a nosotros mismos, para que el mal no nos alcance!

Intercedemos también -Señor Dios y Padre- por las autoridades civiles, militares, policiales, legislativas, ejecutivas, judiciales, eclesiásticas y electorales, para que la luz de tu Santo Espíritu ilumine los ojos de su entendimiento, para que actúen conforme a tus designios en aras de la paz.
Grande es el temor en la gente -oh Dios- perdona a tu pueblo por mirar al hombre buscando una solución, cuando nuestra esperanza debería estar depositada solo en Ti, el Creador de todo cuanto existe. Frente a esta adversidad, Señor…¿a quién iremos? Alzamos en este día nuestras manos y nuestra mirada al cielo, seguros de que nuestro socorro viene de lo Alto, de Ti, Señor.

Y así como Israel estuvo un día atribulado enfrente del Mar Rojo, perseguido por el gran ejército egipcio, y Tú lo salvaste con mano poderosa, haz que no veamos más la situación o la amenaza, sino que vayamos a Ti, que te miremos a Ti y esperemos de Ti, porque en Ti habremos confiado, no en nuestras fuerzas sino en tu promesa para que tu paz venga a nosotros aún en medio de la tormenta.

Entonces -pase lo que pase- no temeremos más pues Tú estarás de parte nuestra para infundirnos aliento y darnos la victoria que en Ti aguardamos, no por nuestro mérito, sino porque nos amas y nos guardas como a hijos tuyos.

Venimos ante Ti y postrados invocamos tu señorío, pedimos perdón por nuestros pecados -tanto de gobernantes como de gobernados- confesamos a Jesús como el Señor y Salvador de Bolivia y nos rendimos ante tu Espíritu Santo para que nos ayude a cambiar de vida, y a andar por el camino de la obediencia a tu voluntad, agradable y perfecta.

Derramamos nuestro corazón, y presentamos ante Ti nuestras peticiones, Dios y Padre, y recibimos hoy tu paz -esa paz que sobrepasa todo entendimiento- guardando nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús. Amén”

Gary Antonio Rodríguez Álvarez es Pastor y economista