Nuevo sentido común

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Como efecto de los acontecimientos de octubre y noviembre del 2019, emergió la necesidad de generar otro lenguaje político y establecer un nuevo sentido común acorde a la rebelión ciudadana (o revolución de las pititas) contra el autoritarismo y corrupción del MAS, para que en la próxima gestión de gobierno -nacional, departamental o municipal- se proscriba a los caudillos y la administración de los recursos públicos sea transparente y eficiente.

Por ahora, el lenguaje político del proceso preelectoral de cara al 3-M está limitado a nombrar candidatos y elaborar programas y propuestas como si fueran una lista de compras repitiendo el libreto de siempre con respecto a la salud, educación, economía, producción, pobreza, entre otros temas y problemas irresueltos. Sin embargo, los candidatos en carrera antes de plantear una política pública específica, deben debatir ideas políticas con contenido filosófico y visión moral hacia el futuro, cuales sirvan como un nuevo enmarcado o razonamiento político para plantear otro relato ideológico acorde a las demandas de la rebelión ciudadana y el nuevo ciclo político.

¿Cuáles son las ideas políticas que pueden considerarse como materia prima para establecer un nuevo sentido común correspondiente al emergente ciclo político boliviano?: Empoderamiento de la mujer; transición generacional y renovación de dirigencias partidarias; cambio climático; unidad oriente-occidente; relato federal; alternancia en el poder; resistencia y fe; ejercicio del poder para beneficio de los ciudadanos y el bien común y no de las elites económicas y roscas políticas; gestión transparente y administración eficiente de los recursos públicos; y emprendimiento y libre empresa. Aquí no se agotan las ideas, pero es una base a partir de la cual se puede dar orden al nuevo sentido común de época en Bolivia (otra forma de pensar y hacer política).

Todas las candidaturas y opciones partidarias -excepto la del MAS, que trabajará para mantener vigente su relato socialista y evitar la implosión de un sentido común caduco, construido hace más de una década- deben incluir en sus estrategias discursivas las nuevas ideas políticas para alimentar el nuevo sentido común. El reto de cada candidata y candidato durante la disputa electoral está en encarnarlas y generar simpatía si demuestran: cercanía con la gente, liderazgo capaz y utilizan lenguaje claro y emotivo sobre los problemas cotidianos de los votantes.

Después de más de una década de corrupción contaminante y autoritarismo sofocante, es urgente que la democracia boliviana tenga un nuevo aire mediante otras ideas y visualizaciones políticas y económicas sobre el futuro. Si las candidatas y candidatos de las alianzas opositoras al partido azul no toman en serio la necesidad de consolidar un nuevo sentido común, la segunda rebelión ciudadana será recargada.