Maurizio Bagatin

Hoy fue mi día, salir a la calle nuevamente después de un claustro forzado, entre literatura distópica y memes…la pregunta sigue la misma de ayer, es la que Derrida hizo a Fukuyama: ¿El fin de la historia, entendido como el acuerdo intelectual generalizado sobre la forma óptima de gobierno de los hombres, es una realidad observable o una proyección de tipo utópico?, tal vez hoy, esta pregunta ha encontrado una respuesta.

Fui pedaleando, entre Niqab y Kafka, seres fantasmales, máscaras extraídas de un Satyricon posmoderno…un cielo que parece sentado sobre las nubes, nubes blancas e hinchadas, nubes tropicales…máscaras de un teatro del absurdo. Metamorfosis e impotencia, mucha viveza criolla también.
Mientras, Zizek y Byung Chul Han discuten sobre el Futuro, Agamben se apoya a Snowden, Demos y Kratos vacilan desde una evacuada Ágora. Como si Pericles hubiera muerto ayer… Estremece la ausencia en las calles de los niños, recorriendo una pelota, de sus poesías al lanzar un volantín o un avión de papel…donde hoy no hay los Khipus derrumbadores, solo espectros de Gregor Samsa, escapando sin identidad, sin rostros, bajo un cielo finalmente despejado.

Imagen: Keith Haring, Ignorancia = Miedo; Silencio = Muerte (1989)