Juan de Dios
Guillermo Almada De andar firme. Derechito como una estaca, a pesar de la edad, o de la vida. Tenía los ojos chiquitos, como rasgadura de Gillette, y no tenía cicatrices en la cara, ni eran arrugas. Más bien eran como pliegues de la vida. Dobleces que permitían presumir que había vivido mucho. Lo difícil era […]