Inteligencia meteorológica
Ildiko Nassr – Argentina
Él le sonríe y sale el sol (sólo para ella).
Conjuro
Nélida Cañas – Argentina
Como la suerte le era esquiva, Lila fue hasta el vivero de siempre y se trajo un universo de tréboles de cuatro hojas.
Balalaika
Jorge Larrea Mendieta – Bolivia
En la estación vacía, un músico olvidado tocaba su balalaika. Nadie escuchaba, salvo la luna, que se inclinó para aplaudir.
Abandono
Felicidad Batista – España
Se cree mar desde que la dejaron sobre la arena de una playa volcánica. Conoce el alma del viento y presume de escuchar el rugido errante de las olas. Pero sabe que envejece rápidamente. Y, temerosa de desaparecer calcinada por los rayos de sol, anhela irse. Nosotras, sirenas varadas, le advertimos que no es un barco. Pero, férrea en su decisión, la novela se abandonada se echa a la mar.
Cánticos de guerra
Estéfani Huiza Fernández – Bolivia
Solía escribirle a diario, buscando refugio en sus palabras. Una frase era suficiente; lo era todo para componer su triste vida. Sin saberlo, un día eso cambió: descubrió sus sombras, el lado oscuro de su alma, se propuso no decir nada, ser silenciosa como una lechuza, alejarse, acercándose casi a la penumbra. Para él fue una traición, una revancha. En su mente, solo tarareaba cánticos de guerra.