Legislar la mentira

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¿Mentir? Todos mentimos. Existen mentiras piadosas, mentirillas, mentirotas, medias verdades que no dejan de ser mentiras… En fin, el hecho es que la mentira es inherente al ser humano. Seria insoportable vivir con la verdad pura y dura, es más, la mentira muchas veces se convierte en un mecanismo de supervivencia. Pero hacer de la mentira una política de estado, como hace este gobierno, sobrepasa los límites racionales de la propia mentira.

No sé a quién de los mitómanos que nos gobiernan, se le ocurrió la peregrina idea de legislar la mentira. Tamaña estupidez solo podía salir de la boca de Evo Morales, aunque el no la haya pensado. No es de extrañar, últimamente “el jefazo” y sus acólitos compiten entre ellos para ver quien declara más sandeces a los medios. Temo que se ha llegado al punto en que ellos mismos se creen sus propias mentiras

El alto grado de estupidez e ignorancia supina, de quienes repiten como loros consignas mentirosas, es también una muestra del grave deterioro moral e intelectual del llamado “proceso de cambio”. La autocritica y la honestidad están completamente ausentes en el actual proceso. La maniobra, el oportunismo y la chicaneria es lo que prima. La falta de escrúpulos y el insulto a la inteligencia de los bolivianos, es el pan nuestro de cada día.

¡Sinvergüenzas!, han hecho de la impostura su marca registrada y de la mentira una virtud. No otra cosa significa que los mas grandes mentirosos de este gobierno sigan gozando del favor del mentiroso mayor; es decir, de Evo Morales. Cuando se entra en la vorágine de la mentira, ya es imposible volver atrás, una mentira lleva a la otra y así sucesivamente hasta que todo se va a la mierda. Nada se puede construir sobre los deleznables cimientos de la mentira

Todo el “proceso de cambio” es un gran engaño, una gran mentira. No se cambio nada, solo se exacerbaron los peores vicios del estado colonial. El caudillo y su pandilla se están enriqueciendo sin medida ni clemencia y su angurria de poder es insaciable. Cuando el Sátrapa huya, dejara atrás sus mentiras, cual cadáveres insepultos, los cuales seguirán apestando el ambiente durante mucho tiempo. Y los escombros de la que pudo ser la mejor oportunidad que tuvo el país para escapar del subdesarrollo