La sabiduría en la justicia

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En los siglos anteriores y en el siglo nuestro la “humanidad ha venido trabajando para lograr una vida mejor”, en ese camino,  “equivocadamente se hizo y se hace demasiado énfasis en la relevancia de las destrezas y talentos” -importantes sin duda- pero son medios y no fines.

Alejandro Bullon, “nos explica que la sabiduría no solo es conocimiento. Es la habilidad para usar el conocimiento. Si eres sabio, harás de tu vida todo un arte, perfecta en todos sus detalles. La sabiduría es el arte de vivir y de alcanzar el éxito sin sentir un vacío, es mirar hacia arriba con gratitud y encarar con esperanza la vida. Las hijas de la Sabiduría son la enseñanza, el entendimiento, el aprendizaje, la inteligencia, el juicio, la imparcialidad, la equidad, la paciencia y el conocimiento”.

Tomar en cuenta a todas las hijas de la sabiduría, es la única manera para que los legisladores de la justicia puedan decidir de forma acertada. Se generaría alegría y satisfacción por la decisión correcta  y se evitaría lágrimas de dolor y actos de impotencia cuando no deciden lo correcto.

¡La sabiduría! es muy importante en el momento de denunciar, de investigar, de imputar y de sancionar. ¡La sabiduría! evitaría la penumbra, la incertidumbre y el cargo de la ley cuando uno se equivoca, pero que tranquilidad daría cuando uno toma la decisión acertada.

¿Nos dimos cuenta que la vida de varias familias depende de esas decisiones? ¿Y si se equivocarían, las consecuencias pueden ser lamentables, terribles y fatales?

El  debate de hoy sobre la justicia está enmarcado con prioridad en el procedimiento y en el instrumento y no en la parte fundamental: Lo humano. Necesitamos trabajar lo fundamental, cierto, es un problema estructural, pero esa es la tarea pendiente para lograr una justicia sabia.

¡Aclaro! Nadie está en contra del debate de lo procedimental e instrumental, nadie quiere evitarlo, nadie quiere impedirlo, nadie quiere rehuirlo, solo se quiere que el péndulo del debate llegue a un punto de equilibrio necesario para lograr una justicia con mayor justicia.

En un mundo complejo, ya nos dice Siliceo A. (1998) que, “es fundamental la revalorización del hombre y de la sociedad y de la subordinación de los intereses egoístas frente a lo auténticamente humano, es decir, lo “espiritual”, tanto en la dimensión individual de dignificación de la persona como de su desarrollo humano”, aspectos que nos ayudaran a dejar de entender que la justicia “es un artículo más o menos falseado que el Estado vende al ciudadano a cambio de su lealtad”.

Lo que queremos los ciudadanos es lograr el ideal de la diosa griega Diké -enemiga de todas las falsedades y protectora de la sabia administración de la justicia-, ella buscaba que la justicia proteja las empresas nobles de los seres humanos. Era la Diosa que castigaba severamente la injusticia y velaba por la justicia. Ella encarnaba el derecho y el debido proceso ante todos los sujetos”.

Como podemos deducir los “skills” (Siliceo A.) -talentos y habilidades- de los legisladores líderes tienen que estar en congruencia plena con las líneas axiológicas. Es decir, fundidos de manera permanente y continúa con lo ético-valorativo.

¡Sabiduría! ¡Es lo que queremos para la sociedad y el país!


Oscar A. Heredia Vargas es Docente en Emérito de la UMSA