Homero Carvalho Oliva

A mi modo de ver, una ciudad no es una ciudad sin una librería. Puede llamarse a sí misma ciudad, pero a menos que tenga una librería no engaña a un alma.

Neil Gaiman, American Gods
Hace unos días confirmé una noticia que me entristeció al punto de soltar la lluvia, me informaron que se cerró una librería y para mí cuando se cierra una es como si se apagara una estrella; sin embargo, su luz seguirá alumbrándonos por siempre porque las librerías han jugado un papel (literal) definitivo en el desarrollo de la humanidad, aportando a un mundo más justo y a una sociedad más tolerante y más sabia. No quería creerlo y llamé a su dueño, quien, lamentablemente, me confirmó el cierre. La pequeña gran librería LewyLibros de Santa Cruz de la Sierra cierra para siempre jamás. Me invadió la nostalgia y me llené de saudades por un lugar que me era familiar, porque las librerías al igual que las bibliotecas me han fascinado desde niño. Me parece maravilloso entrar a un lugar con tantos libros que contienen tantas palabras, tantas historias, tanta poesía… siento una extraña sensación de felicidad, es algo mágico.

El año 1999 abrió la librería LewyLibros en la calle Junín de Santa Cruz de la Sierra y desde entonces la visité con cierta frecuencia, durante más veinte años pensé que lo hacía para conocer novedades bibliográficas y comprar libros, ahora después de más de cien días que no la visito me doy cuenta que esos eran pretexto para ir a conversar con sus propietarios: la familia Lewy, Peter, Gabriela y su hijo Federico que se turnaban para atender a los clientes. Los tres son extraordinarios seres humanos, siempre dispuestos al enriquecedor diálogo.

Por cuestiones laborales no siempre podía visitarla los días ordinarios, así que decidí ir los sábados en la mañana a conversar con Peter que ese día estaba sin falta, pasábamos un par de horas hablando de literatura, autores y temas, si acaso temas culturales y si ameritaba de la coyuntura política. Durante algunos años la reunión de los sábados se hizo rutina para personalidades como José Ortiz Mercado, Mauricio Peña, Gastón Requena, Mario Velarde, Mario Rueda Peña, Gigia Talarico y otros escritores y escritoras que pasaban por allí y se quedaban a conversar.

Tengo muchas anécdotas, en cierta ocasión mientras conversábamos sobre Los detectives salvajes, una de las mejores novelas de Roberto Bolaño, ingresó una joven y le preguntó a Peter por El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas (los clásicos se siguen leyendo), atento y afectuoso buscó el título y al no encontrarlo se disculpó con la dama y, entonces Peter hizo algo que me sorprendió, llamó por teléfono a otras librerías hasta dar con el título requerido. Esa actitud me mostró a un hombre generoso con los libros, con los autores y con los lectores.

Librero, escritor, investigador y editor
Pocos saben que Peter es escritor, es autor de la novela Casa superior (1973), citada por Elías Blanco Mamani en el Diccionario cultural boliviano de esta manera: Para Augusto Guzmán la novela trae “Una mirada a la democracia interna de la Casa Superior: la pugna dramática de las facciones en las sucesivas elecciones facultativas y del claustro. Las asambleas, los discursos…”. Un fragmento en que refleja la soledad de los dirigentes, dice: “Cuando se es joven uno se contenta con poco. Un cuarto donde llegar en las noches, una mesa donde poner unos libros y si hay suerte luz eléctrica y algo de ropa limpia. Con la madurez que llega temprano o tarde, pero siempre llega, la lista de las necesidades crece y lo convierte en su esclavo. Armando quería vislumbrar el futuro. Mientras caminaba se sintió embargado por una tristeza rara, que le aprisionada el pecho y casi lo hacía llorar”.
También es autor del libro Ensayo de una bibliografía cruceña 2010-2011, que presentó en la pasada Feria Internacional del Libro. Para Peter Lewy, abogado de profesión y librero y editor de oficio, “la Bibliografía es una ciencia, un arte y un oficio, pero es, antes que cualquier otra cosa, una pasión, apreciada por pocos, comprendida por menos y despreciada por otros tantos” y él se reconoce como un modesto y digno continuador de la obra iniciada por grandes bibliógrafos como Werner Guttentag, Arturo Costa de la Torre y Joseph Barnadas cuyas obras han enriquecido nuestro patrimonio escrito.
En este caso, Peter se pasó el trabajo de ordenar y clasificar todos los libros publicados en Santa Cruz durante los años 2010 y 2011, intentando incluir aquellas publicaciones independientes que, a veces, solamente circulan entre familiares y amigos, sin llegar a las bibliotecas y/o a las librerías. Como resultado nos presenta una obra que será de mucha utilidad para estudiantes, investigadores, autores, bibliotecarios y público en general. La obra es la constatación de que en Santa Cruz existe una gran industria editorial que abarca todos los géneros del conocimiento humano: desde textos escolares, académicos, literarios, biográficos hasta ensayos de temas varios. En el año 2010 se publicaron 138 títulos y en el 2011, 136. La información está clasificada en fichas bibliográficas, recopiladas por autor, siguiendo el orden alfabético de los apellidos y se consigna el título, la editorial, el año de impresión, la imprenta, el número de Depósito Legal y el ISBN, además de una pequeña reseña del contenido del libro.

Aparte de los publicados en Santa Cruz se incluye, también, a los autores cruceños que han publicados en otras partes.
A través de este minucioso trabajo nos enteramos que lo que se más se publica en nuestra capital es el ensayo (historia, antropología, etnología, política, ciencia, teatro, derecho, mitos y periodismo), seguido de novela, cuento, poesía y literatura infantil. En la mayoría de las publicaciones se cuenta con el registro del Depósito Legal, que es el mecanismo nacional que protege los derechos de autor y del ISBN (International Estándar Book Number), que es el Número Normalizado Internacional para Libros. Tanto del Depósito Legal como del ISBN, Peter nos ofrece información detallada de cómo acceder a los mismos para obtener los registros.

Peter Lewy y las Ferias

En el año 1976, Peter Lewy, presidente de la Cámara Departamental del libro de La Paz, organizó una feria en el paseo del prado, esta feria la inauguró el alcalde Mario Mercado, brindándole un carácter oficial. Las Ferias Internacionales de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, han sido actos heroicos desde sus inicios y, desde hace algunos años, se han convertido en fenómenos culturales. Además de servir de vitrina para los libros y de ampliar el mercado de lectores, se han transformado en espacios de integración cultural con autores de otras regiones de Bolivia y del mundo. La FIL Santa Cruz, al igual que la de la Paz y Cochabamba, ya son fenómenos culturales en las que el público no solamente puede adquirir un libro (de hecho, muchos de los visitantes lo hacen por única vez en el año), sino también participar de cientos de actividades culturales y literarias. En lo que se refiere a la venta de libros, muchos editores, libreros y escritores independientes coinciden en afirmar que los diez días de feria venden más libros que en varios meses. Por eso mismo, las ferias son imprescindibles para ampliar el mercado de lectores, promover la lectura y difundir las obras de escritores nacionales y extranjeros, que tanta falta nos hace. En la de Santa Cruz Peter ha tenido una destacada labor que permitió dar el salto de ambientes pequeños al campo Ferial, lamentablemente este año estas Feria ya fueron canceladas.

Entre los proyectos de Peter tendremos que rescatar “El observatorio del libro” y llevarlo adelante para salvar el libro de una posible extinción; Peter afirma: “El observatorio del libro para que con ayuda de universidades e instituciones especializadas podamos hacer un levantamiento real acerca del nivel de la lectura en la ciudad. Se dice que no se lee, que a la gente no le interesa, pero, ¿qué pasa cuando vemos que la gente compra libros piratas?” , algo que yo comparto plenamente porque si piratas en las calles es porque se vende libros, de lo contrario los piratas estarían vendiendo salchichas.

Peter Lewy es un incansable luchador contra la piratería. En una entrevista declaró: “Seguimos peleando con la piratería del libro que es muy grande y las fotocopias, que siguen siendo una mala costumbre especialmente de las universidades, de los profesores y de los universitarios” y sobre los crueles impuestos: “Como librero tengo problemas porque Impuestos Nacionales nos está molestando a todos, así que yo estoy peleando y a pesar de que tenemos una nueva Ley del Libro, Impuestos Nacionales parece ser enemigo del libro” , sin embargo ninguno de los males logró lo que pandemia. Cerrar la librería de Peter.

Respecto al fenómeno de la lectura: “En Santa Cruz se lee mucho más de lo que se leía antes, no sólo se lee más a nivel de escuelas y universidades sino a niveles sociales en general. El problema es que ese aumento de la lectura no se refleja en compras en las librerías, sino que son libros que se compran en fotocopiadoras, piratas, la competencia del internet, de Amazon, etc.”

Gabriela y Federico

Con Gabriela hablábamos de cosas esotéricas, de la vida y la religión. En enero de este año recuerdo que me aconsejó que la promesa para el 2020 debería ser mejorar como seres humanos y como sociedad, que los bolivianos tenemos que olvidarnos de odios y de resentimientos, que nuestros líderes deberían superar su soberbia, que nosotros debemos derrotar nuestros miedos y amar, siempre amar porque se venían tiempos duros; Gabriela siempre demostró una sabiduría que me dejaba asombrado.

Una extraordinaria mujer.

Algunas tardes que me daba una escapada encontraba a Federico, alto y delgado acomodando libros; era el encargado de viajar a la Feria del Libro de Buenos Aires con el propósito de comprar novedades para abastecer anualmente la librería. Con Federico comentábamos de teorías de la conspiración, de Club Bilderberg, de familias poderosas, presagios y ancestralidades siniestras y de uno que otro personajillo de la politiquería local. Un ser humano entrañable, noble y risueño siempre agradecido con la vida.

En LewyLibros compré algunos de los mejores libros que poseo y muchos de los que obsequié a mis hijos que guardan como tesoros bibliográficos. Los caminos, como los libros, deben ser encontrados primero para luego dejar que ellos nos encuentren a nosotros y ser andados sin prisa, hoja por hoja, paso a paso, descifrando y poseyendo cada palabra sin apurar el final ¿Saben por qué guardamos los tréboles de cuatro hojas entre las páginas de un libro? Porque en los libros está librada nuestra suerte. Como dijo mi amigo Sergio Pitol: “Uno es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas”, gran parte de lo que soy se lo debo a libros adquiridos en LewyLibros, ya la extraño; sin embargo, me seguiré reuniendo con Peter para seguir hablando de literatura.