La necesidad del cambio

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Los recientes sucesos acaecidos en el país hacen imperiosa la necesidad de un cambio. Tras casi tres lustros del gobierno mas impostor, corrupto y abusivo del que se tenga memoria en democracia, es tiempo de que se vayan, es tiempo de cambiar los pañales… Son muchas las tropelías cometidas que no pueden quedar impunes, y mucha es la indignación y el tiempo que se ha perdido.

Es bien sabido que el poder corrompe, y el poder sin limites corrompe totalmente, es el caso de Morales y sus secuaces. El “jefazo” actúa como corregidor, alcalde, gobernador, juez… Su palabra es ley y nadie osa contradecirlo. Actúa como matón de barrio perdonavidas, como narcopadrino de villa, ofreciendo el cielo y la tierra para que voten por él, sin ningún respeto a la gente ni a su propia investidura.

Este paternalismo caudillista ha hecho que algunos de sus mas imbéciles seguidores, en un alarde de abyecto servilismo, se declaren hijos suyos. El episodio mencionado no pasaría de ser una anécdota chistosa, sino fuera porque ese sentimiento está calando hondo en algunos estratos de la sociedad boliviana Esta forma de gobernar, con una lógica prebendalista y clientelar, además, le esta haciendo mucho daño al país.

El culto a la personalidad, alimentado desde el poder, demuestra el profundo desprecio que sienten los gobernantes por los ciudadanos. Es un insulto a la inteligencia de los bolivianos. A fuerza de propaganda, muy costosa, por cierto, pretenden hacernos creer que sin Evo no hay futuro, cuando es Evo quien nos esta robando el futuro. Dicen que no se puede volver al pasado, cuando el pasado es Evo, lleva casi 14 años gobernando.

La tozudez, ineptitud y arrogancia, sumado al cálculo político de Evo Morales y su gobierno, nos ha llevado al peor desastre ambiental de nuestra historia. No contentos con eso, ahora quieren enfrentarnos entre bolivianos. Ya han demostrado no tener escrúpulos, tienen las manos manchadas de sangre y no les importa. Total, lo que cuenta es el poder, peor aun si sienten que se les escurre entre los dedos.

Si estas no son buenas razones para cambiar de gobierno, no sé cuáles serán. Confío en que una mayoría del pueblo boliviano siente la necesidad de un cambio. Que la canalla que ahora nos gobierna no puede instalarse por siempre en el poder. Cuando el bosque chiquitano se haya enfriado y la marea de fuego solo sea un mal recuerdo, cuando los criminales crean que todo se ha olvidado y que pueden seguir atropellando y burlándose de este pueblo impunemente. Entonces verán, verán que el pueblo boliviano tiene memoria y dignidad.