Dieciséis

El gigantón-poste ha florecido en una bombilla eléctrica por milagro de la Empresa de Luz…

Ascendida sobre la vulgaridad achatada de la ciudad,

la orgullosa contempla embebida el damero «derrengado» de las cuadras con una atención insólita…

Todo el barrio se imanta a su visual…

Está contagiada irremisiblemente de la maledicencia,

la procacidad, grosería callejera.

Ella sabe lo que ocultan los antetechos trasteros de

las casas del barrio…los repliegues postreros de las

construcciones…los jardines interiores…o el encanto

ventilado de las azoteas…

En la ociosidad de todos los días , atisba cómo van de

desvestidas y ligeras las mujeres en su desperezo matinal,

cuando los patios recogen sus primeras tonadillas

despiertas…

Ella sacia su curiosidad femenina con un sentido

recóndito y entrañable de todas las pequeñeces del

barrio.

En tanto que su tallo, el fiel madero-poste como un

Amante resignado, continúa sosteniéndola con su

resistencia cuerpilarga y desgarbada…

Pirotecnia [Fragmento]

Ofrezco este atentado a la lógica.

No tiene lugar ni filiación en el campo bibliográfico.

Porque prescinde de la verosimilitud y linda con el absurdo.

Alguien me dijo: Su libro será un fracaso que hará reír.

Y hallé júbilo en la predestinación: Al imaginar tres docenas de lectores riendo de las páginas de mi fracaso.

No deseo que me castiguen con comentarios.

Estos pequeños opúsculos, dispersos, rápidos, “policoloros” representan: NADA. (Propiedad fatua de la pirotecnia.

Diríamos que este folleto es una línea… – Historieta, aborto de novela, hubiese constituido un dibujo geométrico.

Aclaratoriamente, soy una inútil para lo último.

Abandono mi posición y me presento al público con 50 chispas artificiales.

C’est fini.

Biografía

Hilda Mundy (de nombre Laura Villanueva Rocabado) nació en Oruro en 1912 y murió en La Paz en 1982. En 1936 editó su único libro Pirotecnia: Ensayo miedoso de literatura ultraísta, con su principal nombre de pluma. Igualmente, como Hilda Mundy, pero también como Madame Adrienne, Jeanette, María Daguileff, Anna Massina, entre otros, publicó en la prensa –fundamentalmente de Oruro y de La Paz– crónicas, cuentos y textos diversos.

Cómo se puede, a corta edad y en una época contraria a las mujeres, llegar a ser una periodista y escritora tan audaz, y más inexplicable aún, una mujer con un sentido del humor negro e irónico. Es lo mejor de Laura Villanueva Rocabado, el verdadero nombre de la escritora boliviana Hilda Mundy.