Márcia Batista Ramos

El orden del mundo está equivocado, por eso muchas personas sufren, ya que están privadas de ejercer sus derechos humanos fundamentales. Las injusticias se proliferan como hongos y muchos gobiernos prefieren cerrar los ojos y tolerar lo inadimisible, mientras los más vulnerables padecen situaciones insufribles.

La francesa Estelle Keita, una estudiante de derecho, apasionada por el bien y la justicia, lucha por los derechos humanos en un intento de transformar las sociedades, que rayan al borde del primitivismo, a partir del momento  en que mantienen la supremacía económica, sexual, de género, por color y por un sinfín  de motivos, que no permiten la igualdad de todos los seres humanos. En una muestra absurda de poder, en desmedro del bienestar de todos.

 A pesar de que, muchas naciones mantienen su lucha para evitar la discriminación a minorías (sociales o étnicas), pero los residuos de prejuicios antiguos hacen difícil aplicar una ley igualitaria para todos los ciudadanos, lo que abre espacio para la militancia activa en pro de los derechos humanos.

Estelle Keita, vive en la región número I parisina, es una joven ansiosa por aprender, por triunfar. Su mayor aspiración es lograr concienciar a las mujeres jóvenes sobre las distintas problemáticas que surgen en nuestra sociedad, para que ellas, en primer lugar, no sean victimas de las injusticias que ocurren por la falta del ejercicio de sus propios derechos.

Ya que derecho que no se ejercita es derecho que se pierde.

También centra su interés en las mujeres jóvenes, porque sabe, que si las mujeres están empoderadas el mundo mejora, ya que son las mujeres la célula basica de la sociedad, por eso deben recibir educación y tener acceso a luchar por los derechos humanos.

Tomando en cuenta que a muchas mujeres, en el planeta, está vetado el derecho a la educación y también, en muchos lugares, está prohibido luchar por sus propios derechos.

Ser activista, que participa activamente en la propaganda de un partido o enarbola banderas en la sociedad a que pertenece o practica la acción directa en la lucha por los cambios sociales o políticos que pretende, no es un derecho que cualquier ser humano en el planeta, puede ejercer.

Eso hace con que el activismo por los derechos humanos sea, más importante en ciertos lugares, donde los derechos de las persoas, son ampliamente vulnerados y de manera frontal, especialmente en contra de las mujeres y niñas.

Estelle Keita, decidió involucrarse en otra forma de hacer política, distinta de la tradicional, reservada históricamente al género masculino. Involucrarse en la defensa de los derechos humanos desde París, para el mundo, utilizando las redes sociales como un medio para hacer oír su voz. Toda vez que, Instagram, Twitter, Facebook y YouTube son cada vez más populares entre los activistas de todo el mundo, pues ofrecen un espacio en el que las personas se reúnen, intercambian ideas, aprenden, se organizan y expresan opiniones.

Optar por el activismo es posicionarse políticamente, es dejar constancia de su compromiso en la defensa de los derechos humanos, su compromiso por un mundo mejor, su compromiso con la humanidad.

Su activismo temprano la llevará a poner sus conocimientos como abogada en la lucha por la defensa de los derechos humanos. Pues Estelle Keita, pretende graduarse en derecho para poder, a partir de su profesión, convertirse en una activista mucho más importante, que logre hacer eco de su voz, por una sociedad más justa y equitativa para todos.

Siempre mirando al futuro ella quiere que las cosas cambien, que las peronas vivan seguras, amparadas por las leyes y sin miedo del “otro”, porque bajo las codiciones de justicia e igualdad, el “otro”, nunca será opresor o verdugo.

Creadora del  blog de opinión y de actualidad dedicado principalmente a las mujeres: “La belle militante”.

Convertido en uno de los principales escenarios de las protestas contra lo que se considera un atraso o retroceso en materia de derechos humanos. También es un espacio de promoción cultural que une continentes .

La joven de nacionalidad francesa de 23 años,  está involucrada intelectualmente, en diversas luchas y lo manifiesta a través de los diferentes artículos que publica, sobre injusticias  que existen en todo el Mundo.

 Se muestra molesta con las guerras, las desigualdades económicas, sociales y políticas que afectan, de forma especial, al hemisferio sur.

El racismo que involucra muchos aspectos, incluído los espirituales,es otro tema de militancia de Estelle.

Cabe mencionar, que está bella militante, ahora está escribiendo su primer libro, sobre turismo sexual.

Así, Estelle Keita, quien se considera una persona apasionada por los derechos humanos, lucha con tesón y voluntad, por mundo mejor para todos.