El silencio no es una opción

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Hoy, una vez más, se pone a prueba la vocación democrática del pueblo boliviano. Fueron muchos los que trataron de someter la voluntad del pueblo a su propia voluntad, a todos les fue mal. Parece que no aprendemos nada de la historia y por eso estamos condenados a repetirla.

La trágica historia de este país está jalonada de episodios violentos, muchas veces provocados por la desquiciada ambición de los caudillos de turno. Estamos viviendo 35 años de democracia ininterrumpidos, con sus luces y sombras, motines, rebeliones y asonadas, pero nunca se rompió el orden constitucional, hasta ahora.

El MAS y su mesiánico líder, de una manera torpe y descarada, están intentando por todos los medios romper ese orden constitucional. Tendremos que recordarles que la historia no comienza ni termina con Evo Morales. La democracia no es una graciosa concesión de nadie, le costó sangre al pueblo boliviano y la vamos a defender.

Es importante insistir, machaconamente, que el 3 de diciembre se juega algo más que una amañada y viciosa elección de magistrados. El silencio no es una opción. Ante la mentira, la corrupción y la impunidad, lo que cabe es indignarse. No podemos dejar que la desidia o el miedo se apoderen de nuestro ánimo. La libertad no es algo dado de antemano, se debe luchar para conquistarla y preservarla.

La sociedad civil organizada, no en partidos, sindicatos o gremios, sino en torno a una idea y sentimiento común, es la que está levantando la voz. Colectivos ciudadanos, plataformas, clubes de amigos, etc. Se organizan a través de las redes sociales para protestar y tomar acciones concretas, como el voto nulo en la próxima elección de magistrados

Los Órganos Legislativo, Judicial y ahora Electoral, que son los, supuestamente, llamados a velar por el cumplimiento de la constitución y las leyes, han demostrado su total incompetencia y sumisión al Órgano Ejecutivo; es decir, al gobierno. Los antiguos poderes del estado republicano, hoy son organillos de un solo y omnipotente poder, con sus respectivos monos bailando al son que les toca el ejecutivo.

Resulta patético observar como el masismo recurre al autoengaño, convocando a masivas concentraciones en apoyo del “amado líder”. Todos sabemos que eso no es muy difícil de hacer, cuando se cuenta con la bolsa llena, producto del asalto a las arcas del estado, y con el aparato gubernamental. Nadie en su sano juicio quiere perder la pega, peor si tiene bocas que alimentar. ¡Así que meta nomas, agitemos las banderas y demos vivas al “jefazo! Cuando toque votar… ya veremos.

Es en este complejo escenario donde se pondrá a prueba, una vez más, la conciencia ciudadana y la virtud cívica de la mayoría de los bolivianos. Estoy seguro que muchos de los “acarreados” anularan su voto el 3 de diciembre. No es suficiente, lo sabemos, pero un contundente y rotundo NO, hará que la cleptocracia instalada en el poder piense dos veces antes de proseguir con sus malévolos planes.