El mundo VUCA y la educación hoy

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En la actualidad, se está viviendo en un entorno que se define por ser volátil, incierto, complejo y ambiguo, un mundo VUCA (Volatility, Uncertainty, Complexity, Ambiguity). Las siglas responden al acrónimo de volátil, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. Constantemente, este mundo se escucha en el ámbito empresarial y, de manera clara, la pandemia ejemplifica lo que sucede en un entorno cambiante, impredecible, incierto, confuso y difícil de interpretar.

En el campo educativo, el mundo VUCA se implementa en los modelos educativos, cuestionando los más tradicionales, que se rigen por un sistema de aprendizaje genérico. En la realidad actual, el mundo VUCA ayuda a la educación a redefinir los modelos educativos, a transformar la manera de enseñar, a buscar nuevas metodologías, a diseñar estrategias más agiles y, en definitiva, a apostar por la innovación y creatividad educativa.

Desde el rol de profesor, para moverse con fluidez en el mundo VUCA, es necesario convertir los errores o fracasos a retos u oportunidades de aprendizaje. Así, construir o fomentar la actitud de resiliencia con el objetivo de formar a las nuevas generaciones, a los líderes del futuro con un modelo mucho más práctico y racional para que los estudiantes aprendan a solucionar los problemas, sean autónomos, capaces y verdaderos transformadores y puedan encarar la vida adulta con las mejores herramientas.

Por ello, es fundamental la formación constante de los profesionales en la enseñanza, en un entorno en el que los nuevos avances tecnológicos hacen necesario una actualización casi inmediata de los conocimientos y la práctica misma.

El entorno VUCA en el ámbito educativo se caracteriza por:

  • La evolución acelerada de tecnologías emergentes.
  • La variedad y sofisticación de herramientas digitales aplicadas a la educación.
  • Estudiantes mejor informados y más exigentes y, fiel a la tecnología.

Como actores educativos (docentes y discentes), para enfrentar el mundo VUCA se debe trabajar a través de una correcta y eficaz capacidad para afrontar los cambios y hacer frente a los problemas con el uso de metodologías agiles y acciones anticipadas; aplicar el entendimiento y comunicación fluida para reducir la incertidumbre; buscar la claridad para un entorno complejo y, la adaptabilidad a los nuevos escenarios.