Del home office de vuelta a la presencialidad “imprescindible”

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Luego de la pandemia, el home office o trabajo en casa recibió un gran impulso. En Alemania, por ejemplo, el 4% de los empleados trabajaban desde casa antes del COVID-19. Este porcentaje aumentó al 27% durante el primer confinamiento (Revista Amiga, 2021). Ciertamente, para muchos trabajadores, los hábitos se trasladaron a un mundo virtual sin práctica previa. Cámaras apagadas, caras volteadas, fondos domésticos y demás fueron los escenarios de las interacciones.

Por un lado, el teletrabajo deja reflexiones sobre las consecuencias en los hogares: actividades ejecutadas en distintos espacios de la casa, hablar en voz, no encender la TV, menos escuchar música para no interferir en acciones de videoconferencia, el sonido de la licuadora molesta, el sonido del desagüe del inodoro avergüenza y, otras situaciones (Barroso, 2020).

Por otro lado, el home office resultó más productivo en casa que en la oficina, sin distracciones al socializar con los compañeros, ir a desayunar, por ejemplo. Los momentos de interacción y colaboración fluyen gracias a la tecnología (Díaz, 2021). Además, se gana el tiempo de traslado a los puestos de trabajo. Seguramente, para más de uno, aflora el manejo de empleos simultáneos (job portfolio) a la sombra del teletrabajo.

En esa línea, hay quién se pregunta ¿volver a lo mismo de siempre tiene algún sentido? “Aún más en sectores en los que no existe razón de peso para retornar al modelo presencial” (Sánchez, 2021).

Para este año 2022, muchas empresas piden a sus empleados volver al trabajo presencial. Como principalargumento es que el trabajar cara a cara con el resto de los compañeros fomenta la creatividad, favorece la cohesión e innovación entre los equipos, propicia una competitividad saludable; pero ¿qué hay de cierto en ello?

Pues, ni el trabajo en casa impide la creatividad, la innovación y el trabajo en equipo, ni la oficina en sí misma la fomenta (IESE Bussiness School). El presentismo no es precisamente la forma de lograr la productividad al 100%.

En plena era digital,el gigante tecnológico Microsoft encargó la investigación del home office sobre los datos y la comunicación de casi 61.000 empleados entre diciembre de 2019 y junio de 2020. Según su información, entre uno y dos días de home office por semana es lo ideal para la satisfacción y la productividad. Es decir, se considera aplicar el modelo híbrido en el trabajo, impactando directamente en la cultura corporativa.

Como ejemplo, en 2020 las grandes tecnológicas aplicaron el teletrabajo, indicando que era el modelo de trabajo del futuro, gracias a las profesiones digitales y todo el software y el hardware que ellos habían desarrollado. Sin embargo, el año 2021 demostró que esas declaraciones eran mera impostura. De forma contradictoria, empresas como Apple o Google desarrollan multitud de herramientas para el trabajo a distancia, al mismo tiempo que les dicen a sus empleados que tienen que volver a la oficina (Rodríguez, 2021). Por su parte, Twitter, Facebook y Spotify apostaron por un modelo de trabajo híbrido de forma indefinida hasta que se aclare realmente la situación de esta imprevisible y mutante enfermedad.

Cuando el mundo registra su máximo de contagios de COVID-19 en un solo día, más de dos millones, luego de todo el progreso con los avances tecnológicos de los que disfrutamos en los distintos ámbitos, volver a la presencialidad al 100% sería como retroceder al inicio de la pandemia. Antes de regresar a la rutina de siempre, se tendría que comprender que, “en adelante, cualquier tipo de empleo va a necesitar cada vez más de competencias digitales y de competencias informáticas” (Lizarro, 2021). Por tanto, se debe incorporar la tecnología como algo cotidiano en la vida para responder a la demanda de competencias en el futuro laboral.