Santa devoción
Sagrario García Sanz Lanzó la púa al aire alcanzando una considerable altura y, cuando descendió a una velocidad de 9,8 metros por segundo al cuadrado, cayó en su mano por el lado de la calavera. En esos breves instantes, le había oído decir en tono lúgubre: “la suerte está echada”, y cuando vi el cruel […]