Culo Bonito
Los Kjarkas siempre fueron para mí la antimúsica, la destrucción del patrimonio folklórico boliviano. No porque este deba permanecer intacto y no se puedan hacerle cambios, aditamentos, “mejoras” o “peoras” (palabra que debiera existir en oposición), sino que luego de un principio que auguraba talento se fueron convirtiendo en la mercantilización de la música popular […]