Por si ya no se tratara de lograr el statu quo por otros medios
Lejos de clamar por una guerra civil, sería más realista que, como el presidente Lyndon Johnson, declaráramos de una vez la guerra, pero no a la pobreza como Johnson, sino a nuestros vicios, complejos y peloteras. Podríamos admitir luego la derrota, al tiro, solemnemente, y firmar la rendición incondicional. Así, con sentido práctico, lograríamos el […]