Maurizio Bagatin
Han bastado algunos días y el ciruelo ha florecido. Lo estaba mirando días atrás y le veía aún el invierno en cuerpo. Un ventarrón de agosto y el sol que se apacigua con la eterna primavera del valle y las flores ya devuelven una leve pizca de confianza. Si no fuera por el humo que amanta la cordillera diría que es primavera. Es el humo que tal vez nos quiere recordar el étimo de los antiguos habitantes de este valle, los Canas. ¿Será que como los Unos quemaban lo que encontraban a sus pasos? El termino kanay en quechua es quemar, y kanaj es el que quema o hace fogata. ¡Destino de este valle!
Noche de San Lorenzo, en el hemisferio norte con la cabeza hacia el cielo miran las estrellas fugaces, cazando imposibles deseos en un verano incandescente. Simonetta’s song en un disco que oigo después de muchos años. Viajó tal vez hacia aquel cielo estrellado U.T. Gandhi, el autor de esta pieza que le dedicó a alguien tan amado y con este nombre. Nombre de mi hija que está secándose las últimas lagrimas por el último viaje de su perrita Lilo. Tres lustros de vida con nosotros. Se entremezclan todas estas emociones mientras observo el cielo del hemisferio sur: vagas nubes blancas de un repentino surazo.
Días extraños. Creí haber encontrado el silencio perdido como una madelaine de Proust; reaparece el misterio del conticinio, el petricor a una cierta hora de la tarde, hora querulante. Horas barrocas sin ser artificiales; los días, los meses y los años se repiten: “O giorni, o mesi che andate sempre via, sempre simile a voi è questa vita mia/Diverso tutti gli anni, ma tutti gli anni uguale…”( Oh días, oh meses que siempre os marcháis, así es mi vida, siempre igual que vosotros/Diferente cada año, pero todos los años igual…), cantaba Francesco Guccini, el cantautor que nos ha dejado hace pocos días.
Todo esto escribir me parece literatura fantástica. Como bien creía Borges, toda literatura es fantástica. Entra luego en los libros que son la memoria de la humanidad. Funes y Babel se encuentran y nunca más se dejarán. Será el sueño o la imaginación, que son la misma cosa.