Blog Post

News > Cultura > FIL La Paz: tres décadas de letras, memoria y transformación

FIL La Paz: tres décadas de letras, memoria y transformación

En el Campo Ferial Chuquiago Marka, la Feria Internacional del Libro de La Paz no sólo celebra treinta años de historia: también carga con huellas de hechos poco difundidos. Aquí han brillado nombres como Mario Vargas Llosa, Gioconda Belli o Guillermo Arriaga, así como se han apagado voces que pasaron desapercibidas en salas pequeñas, y hubo presentaciones relegadas por incomodar al poder de turno. La feria es memoria y resistencia, un espacio donde lo consagrado y lo invisible conviven, y donde cada edición revela tanto lo que se muestra como lo que no.

Jorge Larrea Mandieta

La Feria Internacional del Libro de La Paz no siempre fue el gran evento que conocemos hoy. Sus primeras ediciones, en los años noventa, se realizaban en espacios reducidos, con pocos expositores y un público que apenas comenzaba a descubrir la importancia de un encuentro literario de esta magnitud. Lo que empezó como una iniciativa casi artesanal, con stands improvisados y actividades limitadas, se fue transformando con el tiempo en un verdadero festival cultural que hoy convoca a miles de visitantes.
En sus inicios, la feria se organizaba en el Coliseo Cerrado Julio Borelli y luego pasó por distintos espacios hasta encontrar su lugar definitivo en el Campo Ferial Chuquiago Marka. Ese cambio marcó un antes y un después: de ser un evento local y modesto, la FIL se convirtió en un espacio internacional, capaz de recibir a escritores de renombre y a países invitados de honor.

Lo curioso es que, en medio de esa transición, la feria fue acumulando historias que rara vez se cuentan. Hubo años en que la lluvia obligaba a suspender actividades porque los techos no resistían, o ediciones en las que los libros llegaban con retraso desde las editoriales y los autores debían improvisar presentaciones sin ejemplares a la mano. También hubo momentos de tensión política: presentaciones de libros críticos con el poder de turno fueron relegadas, y algunos autores denunciaron presiones o exclusiones. Estas anécdotas, poco difundidas, forman parte de la memoria viva de un evento que estuvo atravesado por la política y la sociedad.

Aunque por la FIL han pasado nombres de gran prestigio internacional, que atrajeron multitudes y marcaron hitos en la programación, hubo escritores bolivianos que, pese a su talento, quedaron en un segundo plano: Edmundo Paz Soldán, Giovanna Rivero, Claudio Ferrufino-Coqueugniot o Liliana Colanzi, que en sus primeras participaciones no tuvieron la misma visibilidad, y hoy son referentes de la narrativa nacional. Asimismo, poetas como Matilde Casazola, que en sus primeras presentaciones tuvieron lecturas discretas con públicos reducidos, terminaron consolidándose como referentes de la poesía boliviana. En el caso de Blanca Wiethüchter, su presencia en la feria ha sido póstuma, recordada a través de reediciones y homenajes que rescatan su obra y la devuelven al centro del debate literario. Del lado latinoamericano, autores como Felipe Núñez (Colombia) o críticos como Mónica Velásquez (Bolivia) participaron en mesas menos concurridas, quedando en la sombra frente a los nombres más mediáticos.

Hoy, en su trigésima edición, la FIL La Paz celebra tres décadas de historia y se extiende del 29 de julio al 9 de agosto de 2026, con más de quinientas actividades y la participación de más de doscientos expositores. Perú es el país invitado de honor, y la feria se abre como un espacio donde conviven la memoria histórica y la creación contemporánea.

Lo que aún se tiene programado hasta el cierre incluye algunos de los momentos más esperados. Se presentarán obras clave de la literatura boliviana y latinoamericana, como Juana Azurduy, el corazón valiente de la libertad, además de conversatorios sobre la historia política del país y la vigencia de los clásicos latinoamericanos, entre ellos La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa. La poesía seguirá siendo protagonista con nuevas sesiones del IV Encuentro Internacional Jauría de Palabras, que reunirá voces de Bolivia, México y Colombia en recitales que prometen ser memorables.

El último fin de semana será un verdadero mosaico de música, teatro y poesía. La Banda Eduardo Caba, Manu Roca y Davii & Friends Jazz pondrán ritmo y energía a las noches paceñas, mientras que Luzmila Carpio y Grillo Villegas marcarán el tono de un cierre que combina tradición y modernidad. A ello se suman espectáculos teatrales y performances que transformarán la feria en un festival cultural completo, capaz de reunir todas las artes en un mismo espacio.

La expectativa es clara: la FIL La Paz no solo concluirá con actividades, sino con una celebración que reafirma su lugar como el evento cultural más importante del país. El cierre promete ser un recordatorio de que la literatura no está sola, que se acompaña de música, teatro, poesía y comunidad, y que cada edición deja huellas que trascienden mucho más allá de las páginas de los libros.

error

Te gusta lo que ves?, suscribete a nuestras redes para mantenerte siempre informado

YouTube
Instagram
WhatsApp
Verificado por MonsterInsights