Ivan Pozzoni
Es realmente satisfactorio que Italia, con un retraso de veinte años respecto a la neoN-vanguardia (ya anacrónica y reemplazada por el tardomodernismo artístico), reconozca la centralidad de la pragmatics en el lenguaje técnico-estético, relanzando la originalísima teoría austiniana de How To Do Things With Words (1965), con la introducción de la distinción entre locution, illocution y perlocution, oficializada y organizada por John Searle en Speech Acts (1969), y culminando con la teoría de las implicaturas conversacionales y el principio de cooperación de Paul Grice en Lógica y conversación (1975). Lamentablemente, según Smith (1990), se había llegado a conclusiones semejantes ya en Die apriorischen Grundlagen des bürgerlichen Rechtes (Jahrbuch für Philosophie und phänomenologische Forschung I, 685-847) de 1913, de Adolf Reinach:
«Es más bien en la obra del fenomenólogo muniqués Adolf Reinach (1883-1917) donde se puede encontrar la primera teoría sistemática de fenómenos como prometer, pedir, exigir, mandar, acusar, etc., fenómenos que Reinach, al igual que Reid (pero casi con toda seguridad de manera independiente), agrupó bajo el concepto de “actos sociales”».
Incluso podríamos retroceder hasta Frege. Un problema que Agamben ignora por completo, careciendo de noción alguna sobre teoría del derecho. Se suman la teoría de la elección de Richard Mervyn Hare y la clásica aserción ilocutoria: «Bautizo este barco “Giorgio Linguaglossa”», que se distingue entre un frástico (existe un barco que estoy bautizando “Giorgio Linguaglossa”) locutorio y un neústico (notifico, con mi acto, que bautizo el barco con el nombre de “Giorgio Linguaglossa”) ilocutorio. Según la famosa ley de Hume, o Gran División, el frástico es una aserción sujeta a verificación/falsificación (“verdad objetiva”) y el neústico es un “mandato” sujeto a mera evaluación (“verdad subjetiva”). Por lo tanto, cada perlocución tiene un componente locutorio y un componente ilocutorio. Estamos, pues, de nuevo en el punto de partida, con buena paz de Agamben (yo me limitaría a sus estudios antropológicos sobre Walter Benjamin, Alexandre Kojève, Michel Foucault, Carl Schmitt y el mastodóntico Enzo Melandri, dejándolo descansar). Sin contar las demás críticas contemporáneas a la noción de “performatividad”: Davidson y Quine, Kubo, Holdcroft y Bertolet (indicadores de fuerza); Weigand y Cooren (clasificación de actos ilocutorios); Gazdar, Urmson y Searle (hipótesis performativa); Goffman, Levinson, Searle (interacción social del acto); Streeck, Sinclair y Sbisà (aplicabilidad). La NOE todavía tiene mucho camino por recorrer, a diferencia de la NSEAE, que ya ha analizado y neutralizado las críticas principales. La solución, sumamente difícil de alcanzar, se encuentra en el intento del Departamento de Filosofía del Derecho de la Universidad de Milán de unir la tradición analítica de los speech acts con la tradición continental del hermeneutischer Zirkel, mediante la teoría de la argumentación de Habermas/Apel (Ermeneutica y filosofía analítica, a cura de M. Jori). El futuro de la teoría de los actos lingüísticos dependerá del interés que despierte la propuesta de considerar el lenguaje como (inter)-acción, según dos tesis fundamentales:
- Se debe trazar una distinción entre el significado de una enunciación y la manera en que dicha enunciación se utiliza (su “fuerza”).
- La emisión de una enunciación puede considerarse como la ejecución de un acto, cualquiera que sea el tipo de enunciado que se profiera.
Para discutir pragmatics es necesario haber leído, al menos, el volumen (bastante anacrónico): Levinson, Stephen C. (1983), Pragmatics, Cambridge, Cambridge University Press, traducción italiana: Bologna, Il Mulino, 1985. Para los ignorantes, existe la versión italiana traducida deficientemente por Bertuccelli Papi. Es motivo de enorme satisfacción ver que la NOE ha seguido el movimiento KNSEAE, con su NSEAE, en el camino de sustituir la crítica literaria semántica por una crítica pragmática del text-context. En cuanto al hijacking, núcleo de la crítica pragmática, seguiremos esperando, temo, en vano, ad aeternum.