¿Qué haría Ud. si una parte minoritaria de su familia, cada vez que quiere imponer algún capricho, primero protesta, luego demanda “de forma pacífica” sus pedidos, y al no lograrlo, bloquea la salida de su casa y, si ni aun así obtiene lo que quiere, lo intimida a punta de dinamitazos para ser escuchada? Le consulto, porque esto es lo que el Comité Ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), dice en su “Pronunciamiento al Pueblo Boliviano” del 15 de enero de 2026, indicando que “ningún sector sale a las calles por deporte ni por capricho” y que el bloqueo de caminos “suele ser una medida extrema, la última carta si se percibe que no hay otro modo de ser escuchados”, reivindicando así su derecho a bloquear cuantas veces les dé la gana para imponer sus deseos.
Dice también, que “el Estado no puede pretender que la ciudadanía renuncie a su presión social, mientras él renuncia a su obligación de escuchar, responder y construir soluciones”, en otras palabras, que si el gobierno no les dice “sí” a sus caprichos, tienen el derecho de bloquear calles, caminos, carreteras, y a amenazar y dinamitar. ¿Qué tal?
Frente a la alta conflictividad que afectaba a las actividades productivas, comerciales y de servicios por los bloqueos en 2023, el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) lanzó un sondeo de opinión para que la sociedad civil se pronunciara al respecto, a través de 8 preguntas cerradas, las que fueron contestadas contundentemente: Un 98% rechazó los bloqueos por el perjuicio al desarrollo de Bolivia y a su imagen internacional; el 97% condenó que se afecte el derecho a la libre circulación y al trabajo; un 95% dijo “no” al bloqueo como presión; el 90% los rechazó por los daños y el 89% dijo que debía castigarse a los bloqueadores. ¿Clarísimo el rechazo al bloqueo violento, como arma de presión, no?
Pero, ocurre que los “compañeros” de la COB no entienden que, protestar y bloquear, no es lo mismo. La protesta es un derecho que tiene que ver con la libre expresión consagrada en la Constitución Política del Estado (Arts. 21 y 106) siempre que sea pacífica y respete el derecho a la libre circulación (Art. 21) y al trabajo (Art. 46), algo que el bloquear -violencia de por medio por el uso de dinamita, piedras, ramas, tierra o arena sobre los caminos- incumple, ocasionando millonarias pérdidas económicas a la gente, deteriorando la imagen-país en el exterior y coartando el derecho humano a transitar, trabajar y vivir en paz.
Lamentablemente, pese a que el Código Penal prevé cárcel de 2 a ocho 8 años para quien impidiere, perturbare o pusiere en peligro el transporte público, ha primado el cálculo político en los gobiernos para no hacer cumplir esto, de ahí que la invitación a delinquir -porque el bloquear es un delito- ha derivado en una “cultura del bloqueo”, pese a que a nivel internacional existe la previsión de que, cuando una eventual perturbación de la vida cotidiana por causa de los bloqueos “se extiende en el tiempo y escala al punto de comprometer gravemente la garantía de otros derechos como por ejemplo el i) derecho a la vida; ii) aprovisionamiento de alimentos; o iii) el derecho a la salud, se acentúa el deber del Estado de facilitar todos los mecanismos de diálogo posibles y la coexistencia de todos los derechos en tensión, teniendo el uso de la fuerza como último recurso” (“CIDH y RELE: Bolivia debe respetar estándares interamericanos durante protestas”, Oficina de Prensa de la CIDH, Washington, EEUU, 2.02.2024).
Por tanto, si el castigo al bloqueo está permitido en el país ¿por qué la COB se preocupa de una futura Ley Antibloqueos, como la que valientemente propuso el Past Presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Lic. Pablo Camacho, con modificaciones al Código Penal en caso de obstrucción de vías públicas, atentado contra la seguridad de los servicios públicos, intimidación sindical, amenazas y vandalismo, habiendo recibido el apoyo del empresariado, dado el alto impacto negativo de los bloqueos, frente a lo cual hay quienes incluso piden que los bloqueadores paguen con sus bienes por el daño causado?
El actual Presidente de la CNI, Gonzalo Morales, acaba de manifestar que “los bloqueos no son una forma legítima de protesta, detienen al país, dañan el empleo y ponen en riesgo la vida; frente a esta realidad, la CNI presentó el Proyecto de Ley Antibloqueos a los Asambleístas electos, como una propuesta responsable para garantizar la libre circulación y el respeto al trabajo y a la producción de los bolivianos”. Solo falta voluntad política para hacerlo. El Proyecto de Ley está ahí, así como otra iniciativa del propio Órgano Legislativo para acabar con el chantaje de unos pocos que afecta a todo un país.
La Palabra de Dios dice que las autoridades no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo, por tanto, quien hace lo bueno no debería temer, pero quien hace lo malo, sí: Si los bloqueadores amenazan con bloquear, por la Ley Antibloqueos ¡habrá que poner orden en el país!
Gary Antonio Rodríguez Álvarez es Economista y Magíster en Comercio Internacional