Hugo H. Padilla Monrroy
Que es una Republica?
República, forma de gobierno en la que un estado es gobernado por representantes de la ciudadanía. Las repúblicas modernas se basan en la idea de que la soberanía reside en el pueblo, Se contrapone a la monarquía y se centra en la soberanía del pueblo.
…de los rios…
… viborones de fluido vital, esos que sirvieron de vida y presencia de los antiguos Ingenieros del Agua, en las tierras del Enin…
La novela-histórica se desarrolló, con la alusión y descripción de una parte de la hidrografía que se decora en planicie de la Amazonía, dentro de los llanos de Mojos, serpenteando con sus hilos hidráulicos ese espacio que lo llegué a llamar El Mar de Mojos¹, estos magnos cauces, Beni (antes Omopalcas²), Madre de Dios (Amaru-mayu “rio serpiente”), Mamoré (Madre de los ríos), Iténez (Bol.) o Guaporé (Bra.), mas los afluentes como el Rio Orthon (Datimanu), arroyos y cañadas menores, esa República idealizada por Antonio Vaca Diez y Carlos Fermín Fitzcarraldo (Fizgerald) López antes de su naufragio en el rio Urubamba.
Bajo ese concepto del desarrollo hidrológico de la zona y la idealización de esos dos pioneros, un boliviano y el otro peruano, Homero Carvalho Oliva, tituló su libro de una inspiración histórica novelada, narración por la “ciudad de la goma”, como la dama llamada Cachuela Esperanza, la otra esposa que adoptó Don Nicolás Suarez Callaú, esa que hizo soberana de un imperio, por la Hevea brasiliensis, perteneciente a la familia Euphorbiaceae, sin perturbar la nostalgia y el amor humano, por Judith.
Voy a enviarle una misiva a manera de opinión del contenido de tan especial edición a esa dama llamada Doña Cachuela Esperanza, nacida en un largo del rio Beni, enjoyada de duras esmeraldas de granito, arena y perfumada de aguas escurridas de las cumbres de cóndores y llanuras de parabas.
Desde una orilla del Rio Mamoré, en enero de 2026.
Señora
Doña Cachuela Esperanza
Rio Beni.
Benemérita ciudad:
Acabo de concluir la lectura del libro LA REPÚBLICA DE LOS RIOS, encargada al escritor Homero Carvahlo Oliva, donde usted cuenta la historia de su nacimiento y su basta relación sentimental con el señor Nicolás Suarez Callau.
Siendo una circunstancia accidental, la iniciativa de Suarez Callaú, por definir la ubicación de su maravillosa ciudad nominada con Cachuela Esperanza, donde se definió esa nominación por el nombre genérico del rápido y por la “esperanza” que le dio esa primera eventualidad de riesgo que, le tocó vivir, por ello su nacimiento, por muchos conocido y otros ahora por la lectura del libro.
Usted se apoya de un escritor cercano a su realidad, su coterráneo, nacido bajo el mismo “Sache Mojos” (Sol de Mojos), quien como muchos de nosotros hemos tenido el privilegio de conocerla, pisar sus vías, visitar sus lóbregas oficinas, admirar lo grandioso que fue su teatro, su iglesia, el domicilio de Don Nicolás, admiramos la pequeña vía férrea, su locomotora, un pequeño tractor, un puente metálico, ese caminito de rieles, usado para transbordad las bolachas de aguas arriba a las aguas bajas, salvando ese atajo rocoso llamado cachuela.
Simpática señora Esperanza, su interlocutor, se ha documentado tan bien y ha descrito su hoja de vida, anudándola con hechos históricos de esta parte de la Bolivia, ignorada, olvidada y quizá despreciada y hasta excluida, por los doctrinarios del centralismo, allá en el altiplano y los Andes, le anoto el caso del Tratado de Petrópolis, Fernando Guachalla y Claudio Eloy Pinilla por Bolivia y por Brasil José María da Silva Paranhos (Barón de Río Branco) y Joaquim Francisco de Assis Brasil, aquella cesión de la basta extensión de 191.000 km², sin conocer su potencial natural, por apenas 2,0 MM de Libras Esterlinas, que sirvieron para desarrollar lejanas tierras agrestes fomentando un desarrollo minero, ajeno a la región herida por la afrenta de la “Revolución Acreana”, asi describe tan bien con base documentada la defensa heroica de la Barraca Bahía, por la Columna Porvenir, cuyo héroe principal fue el flechero Araona Bruno Racua.
Esos ríos de la supuesta e imaginaria República Amazónica de la Goma, que delimitan de manera arcifinia lo que hoy es El Beni, también Pando, bastión de la potencialidad económica bajo la nominación de Nicolás Suárez & Co., esas avenidas con aguas mansas, que permiten una navegación y desarrollo comercial, tuvieron una importancia trascendente, incluso se anota, la importancia de la vinculación fluvial y marítima a Europa núcleo importante de la época, en cuanto al consumo de materia prima.
En ese periodo del desarrollo de su crecimiento y dominio de toda esta basta extensión territorial, vinculada efectivamente de manera interna a la territorialidad por esas venas y arterias con fluidez de aguas coloreadas por arcillas, limos y arenas descendiendo de serranías agrestes, han servido eficientemente al desarrollo del emporio gomero, con usted como centro logístico, administrativo y Capital de la República que hermana, los ríos de Mojos y la Amazonía.
Homero anota, desnuda muy ciertamente y sin tapujos como esa riqueza acumulada en base a los cortes del árbol de Siringa, el goteo de sabia a las tichelas, estas vaciadas a una tutuma y luego vertida en un humeante fogón, dando cuerpo a las bolachas. Trabajo realizado por nativos trasladados desde las sabanas mojeñas, los renganchados y comúnmente llamados siringueros, esos seres sacrificados, saciando su sed con aguas estancadas de curiches, arroyos y cañadas, a diferencia de los “otros”, esos que vivían en Londres y París, e incluso en su seno urbano, tomando finos licores, aguas hervidas refrescantes degustadas al hielo. Los recolectores del látex, alimentados con charques, arroz y frijoles endeudados, a diferencia de los otros, con caviar, frutos de mar, carnes frescas, alimentos calientes y elaborados por expertos cocineros. Ambos los unos y los “otros”, gozando del beneficio de la negra bolacha generadora de pobrezas y riquezas, transformada por la nueva industria de los automotores.
¡Que desproporción!, denunciada con dolor por usted a través de las letras impresas con tinta y papel por Homero, un hospital de buen tratamiento y atención para la élite que se cobijaba en sus ámbitos urbanos; por el lado del monte fue el enganchado, el siringuero expuesto a los riesgos de la maraña, fuese por picaduras de alimañas, acoso de fieras, enfermedades como la Fiebre Amarilla, Malaria y otras secuelas, atentaban vidas por las carencia de atención médica y hospitalaria, hoy Seguro Social.
Hoy la realidad de ese contexto, sería muy criticado, observado y rechazado por ambientalistas, por estar hiriendo las pieles de la Hevea brasiliensis, desforestando la selva por un lado, por el otro los defensores de los Derechos Humanos, alertando el trato de los reenganchados siringueros, sin Seguro Social, sin contratos que reconozcan derechos solo obligaciones. (No existía la Ley General del Trabajo), usted distinguida dama sede del emporio, lo sabía, habían normas y decretos nunca aplicados ni menos cumplidos, no lo manifestaba, lo callaba, ¿verdad?
Las autoridades de ese tiempo, en especial los prefectos e incluso usted lo cuenta, estaban mas absortos en sus funciones centralistas, como lo menciona a Don Carmelo López Cuellar, el Prefecto que cambió la sede prefectural de El Beni, de Trinidad a Baures, pretendiendo hacer notar la importancia de la descentralización administrativa del departamento. Esa mentalidad de acción centralista persiste hasta hoy, reclamamos por en centralismo gubernamental, sin embargo el departamental es evidente por ello denuncio por usted, su abandono y descuido, usted debió ser un símbolo del la riqueza natural, de su aporte como símbolo cultural, urbano, mal que mal fue un destino de benianidad, sufrimiento mojeño y centro temporal de las finanzas nacionales.
Usted señora Esperanza, ha conseguido por medio de su relator nos muestre que, las realidades persisten hasta hoy, su departamento, donde usted pudo ser la otra realidad próspera, como la Capital de República de los Ríos, idealizada por Vaca Diez y Fizcarralde, soñaran con esa utópica posibilidad. Esas muchas inquietudes que usted generó, una posible salida a los océanos, ya sea por el camino de las aguas, o por el construido y no aprovechado ferrocarril Madeira – Mamoré, esas ventajas que el centralismo hasta hoy castiga, esa ignorancia supina de los mandones de los gobiernos ciegos de la realidad integral del país, denunciada de manera clara por sus memorias.
Esta diversa nación mojeña – amazónica, que usted la divisa y conoce desde su atalaya, la Iglesia de su histórica urbana, hoy es olvidada en sus jurisdicciones, cuando la tierra de los Yuracarés es avasallada por las naciones e ideologías ajenas a la calidez de la selva milenaria, el hoy llamado TIPNIS (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro – Sécure), donde se ha cambiado plantas saludables como el Guayabo, Paja Cedrón, Guanábana mas otros, por una hoja llamada milenaria, consumida por otras etnias, tergiversada y transferida a un alcaloide dañino a la salud, ese territorio que es pulmón natural del mundo lo han usurpado al mal. También el olvido y dejadez de los diversos Gobiernos Prefecturales y/o Gobernaciones sucesivas con asignatura de Conservación Territorial, en aplazo, como el actual conflicto Beni – Santa Cruz por la aplicación de la Ley de 1914, definiendo límite y jurisdicción, como referencia la Comunidad de Piso Firme.
Reconocer mediante estas líneas, el significado grande y bueno encomendado en la inspiración de Homero, por hacer conocer la historia de estas tierras de un Pueblo con leyendas, con muchas nominaciones en una semblanza histórica, cultural, esbozada en Los Reinos Dorados, Tierras del Enín, Gran Paititi, también el Gran Mojos.
Al concluir la lectura de esta historia – novelada (para mi), es enfocada en la veta oriental de la riqueza natural, presente en las ubérrimas selvas de la Amazonía Boliviana con la llamada, fiebre de la goma esa riqueza presente explotada, tuvo su auge y también su decadencia, difunde la historia, olvidada, desconocida y quizás escondida, como parte de la nacionalidad, de esa Bolivia que no son cerros ni puna, que es vorágine inhóspita, sin embargo vencida y vivida con sangre, sudor y lágrimas para levantar un imperio y verlo sucumbir.
No es un epitafio, lo replico por certeza de ser cierta;
“Para mi el tiempo se detuvo, pero sigo viva en quienes me sueñan” 3 (A.C.U.)
Tenga usted mi respeto y recuerdo con la declaración de haberla conocido, en un 1 de enero de 1992, (anecdótico), tengo gratos recuerdos suyos, señora Cachuela Esperanza, mi felicitación por el aporte en remembranza de Homero Carvahlo Oliva.
Ciudad de la Santísima Trinidad, 1 de enero de 2026
REFERENCIA
¹ Padilla Monrroy Hugo, MAR DE NOXOS. Tesis de ingreso S.E.H.G. Beni.
² Siiriäinen, Ari; Martti, Pärssinen (2001). 《The Amazonian Interests of the Inca State (Tawantinsuyu)》. Baessler-Archiv (en inglés) (Berlín – Alemania) (49): 49-78.
3 Carvalho Urey Antonio《Del ignorado Moxos》