Todos podemos investigar utilizando imaginación

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Todos podemos llegar a ser investigadores. Si mantenemos un espíritu disciplinado, si nos gusta aprender y, sobre todo, si estamos dispuestos a desconfiar de todo conocimiento porque el mundo de la investigación es un escenario ancho y abierto; entonces avanzamos hacia los horizontes de una construcción permanente para descubrir lo que resta por investigar. De aquí que es importante considerar una herramienta fundamental: el modelo teórico o la posibilidad de imaginarse una fórmula matriz. Este modelo teórico representa la posibilidad de “imaginar” un marco de análisis que debe realizarse como una fase específica en el desarrollo de la investigación. Posee los siguientes elementos: conceptos, dimensiones, hipótesis e indicadores. Estos elementos se vinculan entre sí estrechamente para formar una estructura de análisis coherente y unificada.

La sugerencia es armar en la cabeza una fórmula matriz de investigación que no es un esquema, un flujograma o la identificación de diferentes campos de la investigación unidos por conexiones improvisadas. La fórmula matriz es un molde orgánico y coherente entre conceptos e hipótesis que van hilvanando una nueva historia narrativa para resolver problemas, incógnitas que encontramos y cuestionamientos que proponemos en todo lo que leemos y en los resultados de investigación que otras personas nos presentan. En todos los estudios que llegan a nuestras manos, lo primero que debemos buscar y cuestionar son las inconsistencias, es decir, estar listos para criticar los conceptos e hipótesis utilizados.

La crítica debe ser, de todas maneras, informada y sustentada en nuevas formas de comprender la realidad. La idea de fórmula matriz o modelo de investigación es la ambición por descubrir aspectos nuevos y proponer narrativas audaces, con el objetivo de contribuir mediante conocimientos nuevos e imaginativos. Los conceptos son ideas sistematizadas que nos permiten estar “alerta” para explicar o revelar limitaciones respecto a cómo funcionan las cosas. Al permanecer en estado de alerta, entonces vamos imaginando hipótesis: éstas son más explicaciones o ideas para contradecir aquello que nos despierta desconfianza para avanzar en la dinámica del descubrimiento.

En la investigación deberá existir una cadena indisoluble entre la problemática, el modelo teórico, los conceptos y las hipótesis planteadas. Como el modelo teórico constituye una parte en la realización de la investigación, su construcción equivale a establecer un puente entre la teoría y la realidad. En la teoría se encuentran la problemática identificada por el investigador, su arsenal teórico-conceptual y las respuestas posibles al problema: las hipótesis. Este esfuerzo busca capturar la realidad que intenta explicarse. Dicho en otras palabras: la realidad que se trata de ordenar con nuevas formas de coherencia. Es por esto que se nos ocurren nuevas fórmulas de interpretación.

La fórmula matriz va delimitando un modelo teórico que, poco a poco, es un instrumento descriptivo de aquello que se va a trabajar en la investigación. En el extenso mar de fenómenos que se nos presenta en la realidad concreta, toda fórmula capaz de resumir en un concepto descriptivo único, un conjunto de observaciones particulares constituye lo que vamos a denominar fórmula matriz. Este aspecto también está altamente influenciado por otros “modelos de base”, “temas antiguos y nuevos”, “prácticas” de la cultura investigativa, el “carácter nacional” del país donde se investiga y, a nivel del individuo, incluso nos influencia el “tipo de personalidad” que tenemos los investigadores. La fórmula matriz bien construida es una herramienta poderosa para interrogar y desmenuzar la complejidad que expresa la realidad, pero también es un instrumento que se mueve gracias a los influjos del medio que nos circunda y al movimiento de nuestra propia subjetividad.

En consecuencia, es preciso llevar a cabo los siguientes esfuerzos: primero, esclarecer la pregunta central de la investigación que nos guiará hacia la búsqueda de intuitivos nuevos conocimientos. Segundo, antes de emprender lo que significa el trabajo duro de la investigación, realizar un trabajo exploratorio, de tal manera que se pueda hacer un balance de la calidad de dicho trabajo exploratorio y determinar si una investigación más grande es viable; tercero, una vez hecha la pregunta central de investigación, se deberá realizar la definición precisa de los conceptos centrales del estudio. Los diferentes conceptos se inspiran en enfoques teóricos y las nociones precisas que el investigador debe poseer porque, con los conceptos, es posible delimitar claramente el objeto de la investigación para no abarcar demasiado y ser práctico.

La definición de conceptos o conceptualización es una de las principales dimensiones del modelo de análisis o fórmula matriz de investigación. En cuarto lugar, es necesario enunciar de manera precisa la hipótesis: la afirmación o interpretación específica, la idea que contradice a otros estudios o, en el fondo, la certidumbre pasajera que explica hasta cierto punto un nuevo problema. La organización de una investigación en torno a la formulación de una hipótesis constituye el mejor medio para desarrollar el estudio que se pretende hacer. La hipótesis es el punto de partida en el modelo de análisis para luego determinar las pruebas, clarificaciones y conceptos explicativos alternativos que el trabajo de investigación va descubriendo.

En quinto lugar, es fundamental construir las dimensiones de los conceptos propios, esto es, por un lado, analizar hasta dónde los conceptos son capaces de explicar la realidad. Las dimensiones son aquellos componentes que van a intentar esclarecer la realidad por medio de fases y ámbitos donde los conceptos podrían desenredar aspectos desconocidos o ignorados. Por otro lado, las dimensiones, a su vez, se expresan en indicadores que ayudarán a que las dimensiones puedan ser medidas o valoradas. Los indicadores son elementos manipulables y objetivamente mesurables de las dimensiones de un concepto, vinculando teoría y realidad. Un concepto puede tener diversas dimensiones y éstas pueden poseer una cantidad variable de indicadores.

Cuando el indicador no es fácilmente manipulable o medible, se pueden obtener otras características para acercarse a la realidad como ser: la obtención de opiniones, actitudes de los individuos o grupos investigados, comportamientos, símbolos, expresiones, historias de vida, cronología de ciertos hechos, etc. No todo indicador es susceptible, inmediatamente, de una medición estadística.

Debemos indicar que cuando el investigador realiza la delimitación de su objeto de estudio, tiene que definir la característica relevante para su propósito y desenvolver después su fórmula matriz, es decir, el investigador debe ser lo suficientemente capaz como para controlar su trabajo, sin ilusiones desmedidas.

Al construir una hipótesis, lo que se hace es señalar un hilo conductor de la investigación que, a partir de su formulación, responde a la pregunta o problemática con la que partió el estudio. La hipótesis permite recoger los datos y la información precisa para evitar la dispersión de las ideas y esfuerzos. Como resultado inmediato, podemos decir que la fórmula matriz es una prolongación de la problemática para articular de manera operativa las pistas o datos encontrados para el análisis.

La conceptualización, desagregada en dimensiones e indicadores, es un trabajo prolijo que requiere concentración, es un trabajo abstracto que intenta obtener una nueva sistematización de la realidad y, por lo tanto, requiere todo el esfuerzo necesario ya que es un momento vital para que la investigación sea capaz de descubrir probables nuevas orientaciones. Todos, por lo tanto, podemos crear, interpretar, criticar y, asimismo, ser investigadores atrevidos.

Franco Gamboa Rocabado es Catedrático Fulbright en Marymount University, Estados Unidos