Tiempos de incertidumbre y ¿extrañamiento social?

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Una cadena de acontecimientos no favorables para el gobierno nacional han ocupado el campo mediático en las semanas pasadas, generando ello, a mi entender, mayor incertidumbre a la coyuntura política en desarrollo: “un funcionario equivoca una suma y da una cifra devaluada del patrimonio del presidente, que buscaba demostrar transparencia; un estratega político erra en la elección de una sede y Evo Morales da el discurso más corto de su presidencia; un teniente de las FFAA pierde la medalla presidencial por irse de juerga en una calle repleta de burdeles y el mandatario desfila sin medalla ni banda durante el aniversario de las FFAA; un diputado se desnuda tras llegar ebrio a un vuelo y arma un escándalo sin que el jefe de su partido lo eche de inmediato, pocos días después, el tercer hombre del Estado, Jorge Alberto Gonzales, decide irse justo cuando Evo Morales estaba de viaje”(El Deber, 19 agosto).

Bajo este contexto, Carlos de Mesa lanzó una frase cargada de serotonina: «La historia dice que Bolivia necesita un presidente o presidenta cruceña». Por su parte, Vladimir Peña, vocero de Demócratas, dice que “La imagen del Gobierno está deteriorada por la corrupción que ha terminado salpicando al propio presidente Evo Morales, como el caso de la empresa china CAMC”. Por otro lado, Arturo Murillo (UN) plantea que “se ha podido ver la verdadera cara del MAS, su descomposición interna y cree que todo esto se debe “al mal ejemplo que da Evo Morales a sus bases”. Ahora bien, desde la otra vereda y perspectiva de la realidad, Morales dijo: “Si el pueblo quiere vamos a continuar con nuestro proceso de cambio, con nuestra revolución democrática y cultural. Así como el ‘Che’, así como Fidel decía, solo tenemos un camino, ser mártir o héroe”.

Con todo, para no caer el campo especulativo propongo las siguientes preguntas: ¿Es la cadena de acontecimientos suscitados en semanas pasadas un indicio de que el MAS está  en declive político-institucional?, ¿Cuánto influyen las denuncias de corrupción en la composición interna del gobierno del MAS luego  de una década en el poder?, ¿Se avizora una reforma intelectual liderada por un cruceño en un nuevo gobierno nacional?, ¿Desde la perspectiva de la realpolitik, Evo Morales volverá a ser candidato en el 2019, aprobada ya la Ley de Organizaciones Políticas?

Considerando, además, que las movilizaciones que han provocado las plataformas ciudadanas son síntoma de malestar social-  su negación es un despropósito- ¿Este malestar se puede traducir como el tránsito hacia un extrañamiento social propicio para un cambio en el imaginario nacional?

Mario Vargas Llosa -a propósito del extrañamiento- plantea en su reciente ensayo “La llamada de la tribu” (2018), que los momentos de apogeo novelístico son aquellos que anteceden a las convulsiones históricas, que la fertilidad de la ficción se genera cuando se quiebra o desploman las certidumbres colectivas, por ejemplo, las políticas e ideológicas, pues es entonces cuando el hombre común se siente extraviado. ¿Se está produciendo una nueva literatura, sea esta política, académica o de ficción,  que nos invite a imaginar  y creer en otras posibilidades y mitos, diferentes a los que quieren perpetuarse? A decir de René Zavaleta M., “donde no hay extrañamiento, es dudoso que llegue a ocurrir la reforma intelectual”.


José Orlando Peralta B. es Politólogo