¿Sorpresa?

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No quiero comenzar sin antes destacar la enorme vocación democrática y el sacrificio del pueblo boliviano. La participación en las elecciones pasadas fue masiva, cercana o mayor al 87%, lo que demuestra que, pese a la pandemia y a las amenazas de violencia, la gente estuvo presente para ejercer su derecho democrático. Bajo un sol inclemente y una temperatura bordeando los 40 grados, se pudo observar largas filas de ciudadanos esperando emitir su voto, por lo menos eso sucedió en la ciudad donde vivo, Yacuiba.

En cuanto al resultado, creo que fue sorpresivo, la mayoría de nosotros esperábamos una segunda vuelta, muy pocos creían que la elección se resolvería en primera. Aun cuando todas las señales estaban ahí, nos negamos a ver la realidad. Me explico:

Desde marzo, si no me equivoco, todas las encuestas daban por ganador al MAS, no hubo una que diga lo contrario. Ya en las últimas, la proyección de votos válidos era alarmante y el silencio de las masas presagiaba algo.

Una mala lectura de la realidad, sumada a una equivocada estrategia de mirarse el ombligo, en un caso, y de exacerbar el regionalismo, la discriminación y hasta el racismo, en el otro caso, llevaron al bloque antimasista a la debacle electoral. El MAS mantuvo intacto su capital simbólico (a pesar de las tropelías cometidas) y una unidad monolítica en base a una idea identitaria, no necesito más. Mientras los otros candidatos se enfrascaban en una guerra sucia sin sentido, el MAS se relamía los bigotes.

El día después, la clase media, protagonista de la llamada revolución de las pititas, se despertó con un sobresalto mayúsculo. Descubrió que el mundo es ancho y ajeno y que el país es mucho mas que su barrio o su círculo social. Se desayuno con el hecho de que ser solamente antimasista no construye un proyecto político, a lo sumo, una juntucha coyuntural sin ningún horizonte político de largo plazo.

Llegamos a la simplificación extrema de dividir el país entre masistas y antimasistas, incluso se les puso números, 70% antimasistas, 30% masistas ¡craso error! Pero también caeríamos en un error si pensamos que el 52% de los votos obtenidos por el MAS son todos masistas. Recordemos que, en este país, generalmente se vota en contra de y no a favor de.

En cuanto a los candidatos: tenemos a Camacho, un facho populista, simplón, cagahostias e ignorante ¡todo un fariseo! Le vino muy bien el papel de tonto útil, consiguió su pequeño espacio de poder en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Desde allí podrá negociar sus principios sin ningún problema. Carlos Mesa, un intelectual que nunca pudo conectar con la gente. Tradicionalmente un buen intelectual no deviene en un buen político. El ejemplo mas emblemático es el de Vargas Llosa, que aun le pica no haber podido ser presidente del Perú.

El gobierno transitorio de la Sra. Añez. Que podemos decir que no se haya dicho ya. Un gobierno que empezó relativamente bien, pero que esta terminando muy mal. La corrupción es su peor estigma y la torpeza su marca registrada. Robarle a la gente en el peor momento de la pandemia no tiene olvido ni perdón. Maltratar la inocencia y la humildad de la población más vulnerable solo por parecer masista, tampoco. En fin, el gobierno transitorio contribuyo, y no poco, para tener los resultados que ahora tenemos.

Se perdió, y se perdió mas por errores propios que por aciertos del rival, para decirlo en jerga futbolística. Ahora es tiempo de serenarnos y hacer una autocritica en lugar de dedicarnos con furia a la cacería de culpables. Aceptar los resultados. No se puede ser demócrata solo cuando se gana, se tiene que ser en las buenas y en las malas. Si el candidato de tus amores no gano, será porque la gente no voto por el ¡Que perogrullada más grande!

Una ultima cosita, no quiero cansar al amable lector. Quisiera pedirles a todas las personas que andan gritando histéricamente ¡Fraude!, que le bajen un poco los decibeles, que se tranquilicen, respiren hondo y que se tomen un tricalma. Y si aun creen que hubo fraude, que presenten la denuncia donde corresponde. Ah, y no se olviden de las pruebas, las pruebas son muy importantes para sustentar tamaña acusación.