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Récord: 19 pichones de Paraba Barba Azul volaron desde las cajas nido en 2025, un éxito más en la iniciativa de preservación de esta especie

Fundación Armonía

Hace 20 años, el Programa Cajas Nido de la Paraba Barba Azul (Ara glaucogularis) impulsado por la Asociación Armonía registraba un único intento de reproducción de esta especie endémica y en Peligro Crítico de Extinción. En la temporada 2025, diecinueve pichones lograron volar con éxito, elevando a 164 el total de crías que han alzado vuelo desde el inicio del programa en 2005.

Según datos de la Fundación Armonía, este resultado marca el segundo año consecutivo con cifras sin precedentes para la conservación de la especie: los 19 pichones que volaron en 2025 provinieron de 12 intentos de nidificación y 32 huevos puestos en las 128 cajas nido artificiales instaladas en la Reserva Laney Rickman. El logro confirma la efectividad de una estrategia que comenzó como un experimento y hoy es una de las principales herramientas para evitar la extinción de la especie.

El progreso es continuo. En 2024 se registró el vuelo de 17 pichones y, en 2023, de 15, mostrando una tendencia sostenida de mejora en el éxito reproductivo. El impacto es tan significativo que actualmente se estima que casi una de cada cuatro parabas barba azul silvestres nació en una caja nido instalada por Armonía.

De los 32 huevos puestos esta temporada, nacieron 24 pichones, lo que representa una tasa de eclosión del 75%. De ellos, 19 lograron volar, alcanzando un 79% de éxito entre los nacidos. Seis nidos registraron supervivencia total desde la eclosión hasta el primer vuelo, y uno de ellos —PBA15— fue el más productivo, con cuatro huevos que dieron lugar a tres crías que llegaron a volar. 

Estos resultados contrastan con temporadas pasadas en las que, pese a reportarse más huevos, las pérdidas eran mayores. Por ejemplo, en el período 2022–2023 se documentaron 46 huevos en 14 nidos, la cifra más alta registrada hasta entonces. Sin embargo, más de la mitad no logró eclosionar, con una mortalidad de huevos cercana al 56 %. En cambio, la temporada 2024–2025 mostró un patrón opuesto: menos huevos, pero una supervivencia notablemente mayor, lo que se tradujo en un número récord de pichones que lograron volar.

Las cámaras trampa instaladas en las cajas nido revelaron este año un comportamiento inesperado: menos competencia con otras especies, pero más disputas territoriales entre parejas de la misma especie. En un caso extremo, una pareja dejó de alimentar a sus crías para enfrentar a otra, lo que obligó al equipo a intervenir con alimentación suplementaria. Ambos pichones sobrevivieron, volaron con éxito y fueron aceptados nuevamente por sus padres.

Otro episodio mostró un detalle curioso del comportamiento reproductivo: los padres suelen tallar un orificio de salida ovalado en el nido artificial para facilitar el primer vuelo de sus crías. Una pareja olvidó hacerlo y el guardaparque a cargo de Laney Rickman, César Flores, intervino para ampliar la entrada, lo que permitió que el pichón pudiera abandonar el nido al día siguiente.

Dos décadas de supervivencia

Los datos acumulados muestran una transformación profunda. Cuando el programa comenzó en 2005, sólo un nido fue ocupado y no sobrevivió ningún polluelo. Dos décadas después, las cajas nido no solo son ocupadas con frecuencia, sino que han ayudado a revertir la competencia con otras especies, mejorar la supervivencia de pichones y generar individuos que hoy regresan a reproducirse.

La Reserva Laney Rickman, establecida en 2018 en los Llanos de Moxos, se ha convertido en un bastión para la especie. Allí se combinan protección de hábitat, restauración de palmares nativos, manejo sostenible de sabanas y educación ambiental, en un enfoque integral de conservación.

El programa tardó 16 años en lograr sus primeros 100 pichones voladores. Al ritmo actual, se espera alcanzar los 200 antes de 2027, una aceleración que refleja la consolidación del trabajo técnico y científico en el terreno.

En paralelo a estos avances reproductivos, Bolivia completó el Segundo Censo Nacional de la Paraba Barba Azul, una evaluación clave para conocer el estado actual de la especie en vida silvestre. Diez años después del primer conteo, seis equipos recorrieron las tres subpoblaciones en los Llanos de Moxos tras capacitarse en la Reserva Laney Rickman. Los resultados, que se conocerán en los próximos meses, permitirán determinar si la población ha crecido, se mantiene estable o requiere nuevas medidas de conservación.

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