Después de más de dos décadas de lucha y resistencia, la Central de Comunidades Indígenas Tacana II Río Madre de Dios (CITRMD) recibió oficialmente el título de la Tierra Comunitaria de Origen (TCO) que consolida la seguridad jurídica sobre 272.379 hectáreas en la Amazonía boliviana.
Este hito beneficia a más de 208 familias —cerca de 900 personas— que a partir de ahora cuentan con respaldo legal para garantizar la continuidad de su modo de vida basado en la caza, la pesca, la recolección y la agricultura tradicional.
“Han sido muchos años de resistencia. Incluso hay personas que ya no están con nosotros, pero que también lucharon para que se reconozca nuestro derecho. Hoy dejamos algo consolidado para la juventud que viene”, expresó Roland Mejía, presidente de la CITRMD.
Una lucha que venció al tiempo
El proceso comenzó en 2001 con una demanda territorial que entonces alcanzaba 368.000 hectáreas. Tras múltiples trabas, en 2021 el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) reconoció parcialmente la superficie, aunque el trámite volvió a estancarse por suposición de pueblos no contactados en la zona. Solo en julio de 2025 se emitió el título definitivo, hecho público este 20 de agosto.
Durante estos años, las comunidades enfrentaron la presión de barracas, castañeras, madereros y concesiones forestales, además de las amenazas actuales de la minería ilegal. Sin embargo, la organización comunitaria y el apoyo de aliados como la Fundación TIERRA, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Mecanismo Independiente de Consulta e Investigación (MICI) fueron claves para superar los últimos obstáculos.
“Esta lucha ha trascendido varios gobiernos. Para nosotros, el territorio es vida. Ahora el desafío es defenderlo de las amenazas”, agregó Mejía.
El territorio de Tacana II, ubicado en el municipio de Ixiamas (La Paz), colinda con el Parque Nacional Madidi, la Reserva Manuripi y la frontera con Perú. Su valor no solo es ecológico, como corredor de fauna amazónica, sino también cultural, pues asegura la transmisión de saberes ancestrales y la autonomía indígena.
“Estamos mejor que años anteriores. Hemos logrado lo que tanto anhelamos. Ahora tenemos el reconocimiento sobre nuestro territorio y lo vamos a transmitir a las nuevas generaciones”, destacó Silvia Aguirre, comunaria de El Tigre.
Con la titulación, Tacana II no solo celebran un derecho conquistado, sino también el inicio de un nuevo reto: garantizar que su territorio ancestral siga siendo un espacio de vida, cultura y futuro.