¿Por qué no leemos los bolivianos?

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A ver, ensayemos respuestas, por qué el 48% de los bolivianos no leemos un condenado libro al año. Primero, nunca hemos sido un País lector por las tasas de pobreza, de exclusión y de analfabetismo pero cualquiera diría que eso ya se ha superado. ¿No ve? Por lo menos el Gobierno nos quiere vender ese charke y, sumado al fenómeno de la hiperinformación y la hiperconexión cualquiera diría que podríamos haber sido un País menos opa. Pero no. Seguimos teniendo desprecio al libro, lo cual trae una serie de limitantes a nuestra capacidad de comprensión de la realidad, a nuestra inteligencia y a nuestro grado de civilidad. Que para mejorar eso sirven los libros, se enteran.

Pero el wayraq’aso que supone esta estadística del demonio, ilustra que seguimos siendo un País en vías de fracaso. ¿Por qué? Porque ese 48% de nuestros hermanos y hermanas son el resultado del completo fracaso de nuestro sistema educativo. La educación es un fraude. Hemos privilegiado moditas duscursivas y hemos aplicado modelitos buenitos para crear generaciones enteras de gueyes con librofobia. Sí, por hacer énfasis en la autoevaluación, que a los niñitos no hay que darles tareas, que el aplazo es antipedagógico, que hay que descolonizar los contenidos y prohibir leer a Voltaire, que hay que acomodar la Caperucita al lenguaja inclusive, que hay que dejar que los papitos y mamitas se metan a decidir cuestiones académicas, que hay que usar la autoayuda como lectura obligatoria y toda esa paja, da como resultado una Bolivia digna y soberana, con hartas canchitas de fútbol y con casi la mitad de su población en condición de analfabetos funcionales.

En serio, carnales, que este tema debiera preocuparnos. Aplicando modelos buenitos y discursos sensibloides, no hemos logrado nada en la educación boliviana ¡Estamos peor que antes! Y antes estabamos a la mierd4. No es fácil yo sé, pero talvez -ante el fracaso de los pedagogos y los políticos- los padres debieramos asumir la responsabilidad de que nuestros lloq’allas lean. Y eso está difícil si nosotros mismos en vez de leer escuchamos Arjona. No jod4, pues señor, señora. Acá dos consejos: a) Nunca se debe leer por obligación sino por gusto b) La lectura no es un hecho individual sino social. ¡Lean pues en familia! discutan los put0s libros de Dickens y conviertan la lectura en lo que realmente es: Un placer adictivo.