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Poemas de Rolando Revagliatti

Necesito enemigos            

Necesito enemigos notables

si anhelo ser notado

hacerme de enemigos figurones

si ansío figurar

talentosos enemigos en ascenso

Apúntales a ellos

me dicta mi introyecto materno

pendenciero

si aspiras a encumbrarte

¡Cuánto me mortifica

mi mediocridad!

Comercio

Unas palabritas embaucadoras

en mis encantadoras orejitas

Fugaz el frotamiento en las escaleras del edificio

contiguo a mi escuela

Pongamos que fueron cincuenta

los centavos que acepté aquella noche

veraniega en Liniers

Precoz la eyaculación del pobre transeúnte

o vecino.

Continentalmente

Lincharon a mi padre

Los ingleses lincharon a mi padre

Todos los ingleses lincharon a mi padre

Raptaron a mis hijos

Los italianos raptaron a mis hijos

Todos los italianos raptaron a mis hijos

Encarcelaron a mis hermanos

Los españoles encarcelaron a mis hermanos

Todos los españoles encarcelaron a mis hermanos

¿Es una provocación?

Difamaron a mis amigos y a mi madre

Los portugueses difamaron a mis amigos y a mi madre

Todos los portugueses difamaron a mis amigos y a mi madre

Ultrajaron a mi esposa

Los alemanes ultrajaron a mi esposa

Todos los alemanes ultrajaron a mi esposa

Me expulsan

Los europeos me expulsan

Todos los europeos me expulsan

¿Por qué no cuajo en el Viejo Mundo?

Gallinacea

Con guita

cantaría otro gallo

Retocado aquí y allá

acentuaría mi vigencia

No daría tregua ni

la mangaría

Con guita

                el gallo

amanecería más temprano.

En la casucha

En la casucha de los Rodríguez estos en la que caí

no tengo futuro

Poco y malo:

paupérrimo

Demasiados hermanos

Desconfío: ¿me querían tener?

¿fue adrede?

Para calarlos

me bastan

tan sólo dos horas

de vida.

No sólo no sé

¿Quién soy?

No sólo no sé quién soy

No sé quién soy

ni qué hace este dedo mío

en contacto tembloroso con el gatillo

de este rifle de mi padre

en mi boca.

Sarteneado

Cavilo sobre los mangos de las sartenes

cavilo sobre los apropiadores de los mangos

cavilo sobre las repercusiones del ejercicio de la apropiación

cavilo sobre mi bombardeada subjetividad

                                                                    repercutida

por el capitalismo

y sus consecuencias

Cavilo

sobre la sartén.

Jactancia

No es por jactarme, pero

he conocido muchas noches de terror

Sin ir más lejos, esta:

¿qué hago aquí, colgado

de un gancho de carnicería

a no sé cuántos grados bajo cero

desnudo y desangrándome

desde hace tres putas horas jodidísimas

delante de todos?

Para quedarte

Ancianidad

-tesoro, al fin-

llegaste.

Atenaceado

Atenaceado

por el desconcierto pelé

una banana

la cual comí

Y de inmediato, me dije:

ya que estoy, lo hago

lo que tanto hace

que postergo

Y lo hice

Lo que hice incidió

desconcertantemente.

Desbordes efímeros

Quien los haga

es lo de menos para mí:

lo importante es meterla adentro

y algunas veces: ganar

Si no la metemos adentro

si no ganamos

no festejamos:

no nos palmeamos

no nos abrazamos

no nos revolcamos

Siempre que puedo capitalizo

mis chances de intimidad con mis compañeros

los haga yo los goles

o ellos.

Había una vez…

Había una vez

hace mucho, mucho tiempo

una hermosa niña que vivía en el bosque

y que a veces comía perdices

(en estofado)

a veces comía cualquier cosita

(se arreglaba)

y a veces no comía

(ni medio).

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