Necesito enemigos
Necesito enemigos notables
si anhelo ser notado
hacerme de enemigos figurones
si ansío figurar
talentosos enemigos en ascenso
–Apúntales a ellos–
me dicta mi introyecto materno
pendenciero
–si aspiras a encumbrarte–
¡Cuánto me mortifica
mi mediocridad!
Comercio
Unas palabritas embaucadoras
en mis encantadoras orejitas
Fugaz el frotamiento en las escaleras del edificio
contiguo a mi escuela
Pongamos que fueron cincuenta
los centavos que acepté aquella noche
veraniega en Liniers
Precoz la eyaculación del pobre transeúnte
o vecino.
Continentalmente
Lincharon a mi padre
Los ingleses lincharon a mi padre
Todos los ingleses lincharon a mi padre
Raptaron a mis hijos
Los italianos raptaron a mis hijos
Todos los italianos raptaron a mis hijos
Encarcelaron a mis hermanos
Los españoles encarcelaron a mis hermanos
Todos los españoles encarcelaron a mis hermanos
¿Es una provocación?
Difamaron a mis amigos y a mi madre
Los portugueses difamaron a mis amigos y a mi madre
Todos los portugueses difamaron a mis amigos y a mi madre
Ultrajaron a mi esposa
Los alemanes ultrajaron a mi esposa
Todos los alemanes ultrajaron a mi esposa
Me expulsan
Los europeos me expulsan
Todos los europeos me expulsan
¿Por qué no cuajo en el Viejo Mundo?
Gallinacea
Con guita
cantaría otro gallo
Retocado aquí y allá
acentuaría mi vigencia
No daría tregua ni
la mangaría
Con guita
el gallo
amanecería más temprano.
En la casucha
En la casucha de los Rodríguez estos en la que caí
no tengo futuro
Poco y malo:
paupérrimo
Demasiados hermanos
Desconfío: ¿me querían tener?
¿fue adrede?
Para calarlos
me bastan
tan sólo dos horas
de vida.
No sólo no sé
¿Quién soy?
No sólo no sé quién soy
No sé quién soy
ni qué hace este dedo mío
en contacto tembloroso con el gatillo
de este rifle de mi padre
en mi boca.
Sarteneado
Cavilo sobre los mangos de las sartenes
cavilo sobre los apropiadores de los mangos
cavilo sobre las repercusiones del ejercicio de la apropiación
cavilo sobre mi bombardeada subjetividad
repercutida
por el capitalismo
y sus consecuencias
Cavilo
sobre la sartén.
Jactancia
No es por jactarme, pero
he conocido muchas noches de terror
Sin ir más lejos, esta:
¿qué hago aquí, colgado
de un gancho de carnicería
a no sé cuántos grados bajo cero
desnudo y desangrándome
desde hace tres putas horas jodidísimas
delante de todos?
Para quedarte
Ancianidad
-tesoro, al fin-
llegaste.
Atenaceado
Atenaceado
por el desconcierto pelé
una banana
la cual comí
Y de inmediato, me dije:
ya que estoy, lo hago
lo que tanto hace
que postergo
Y lo hice
Lo que hice incidió
desconcertantemente.
Desbordes efímeros
Quien los haga
es lo de menos para mí:
lo importante es meterla adentro
y algunas veces: ganar
Si no la metemos adentro
si no ganamos
no festejamos:
no nos palmeamos
no nos abrazamos
no nos revolcamos
Siempre que puedo capitalizo
mis chances de intimidad con mis compañeros
los haga yo los goles
o ellos.
Había una vez…
Había una vez
hace mucho, mucho tiempo
una hermosa niña que vivía en el bosque
y que a veces comía perdices
(en estofado)
a veces comía cualquier cosita
(se arreglaba)
y a veces no comía
(ni medio).