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Poemas de Rolando Revagliatti.

Tamanos

Dios

no es

exactamente

Grande

sino

un Grandote

Como Grandote que es

Dios

suele abusar de su tamaño

Abusa Dios

(esa creación

de los pequeños).

Tópase

Hace tope tu

virilidad

latente

            (ya me dirás cómo

            procederemos)

con mi manifiesta

femineidad

Mi femineidad

me manifiesta

Tu virilidad

te late

Hace tope tu.

Abrochadas

Por aquello que ya ahora las distingue

serán evocadas

la revista y la autora

Constará aquí y allá

cuando a la autora la recuerden:

“Ignoraron su obra con la pertinacia

desplegada durante 25

años de existencia y casi 100

números de esa especializada

publicación periódica”.

Trajín de aprontes

Prometámonos asordinar el estrépito acompañante de la caída

salir atrás

preciarnos de ser poetas inactuales, aunque penetrados

multipenetrados de vigor actual

salvarnos las vidas

trabar las lenguas, remedando a uno de los que soy

cuando no soy Zoilo

Prometámonos hacer todo, mucho y muy bien

cazar tirabuzones en el mar del Caribe

insuflar alma al cuerpo

lucir la vajilla

o recoger nuestros harapos y largarnos

Discontinuémonos

Prometámonos liberarnos del gentil oprobio de los aparatos

(excretor, circulatorio, reproductor

digestivo, locomotor, respiratorio

psíquico).

¿Me mando?

¿Me mando

o no me mando

los recatados

tres miligramos

de melatonina?

¿Me mando

o no me mando

a la cama

con los tres

miligramos?

Con los tres

acotados

miligramos

de melatonina

¿me mando a dormir?

Seguiré

sino

reiterándome

mis estúpidos parlamentos

aunque la obra

ya

se acabó.

Espacio de publicidad

Si te odias latente o manifiestamente

y tienes al menos 18 aguerridos años

y latente o manifiestamente

odias a la gente como a ti mismo

y en primer plano a los diferentes

a los talentosos, a los pobres

a los intelectuales

a toda la condición femenina

a los que no son como tú

ingresa a cualquiera de las Escuelas

de las Fuerzas Represivas

y cumple allí

                     tu destino.

Tren de vida

He visto demasiado

he oído demasiado

he hablado demasiado

He sentido bastante

he gustado bastante

he trabajado bastante

He reincidido demasiado

he decepcionado demasiado

he tolerado demasiado

Desde la estación BASTANTE

por trocha angosta

hasta la estación DEMASIADO.

 “Saltar”

No utilizaré el vocablo “saltar” para describirles alguna vez

lo que realicé descendiendo del techo

del placard de Lidia y Esteban hasta la alfombra

a un lado de la cama matrimonial

“Saltar” es lo que ejecuta un gato cualquiera

para descender, previsiblemente, del techo

del placard de un matrimonio hasta la alfombrita

al lado de una cama

Deberé hurgar en mi interior y sincerarme

para establecer la más factible

                                                (y preciosa)

naturaleza del referido descenso.

¿Con qué satisfaré?

¿Con qué satisfaré al inútil

desmañado

infructuoso

superfluo

inmundo

alucinado

intransigente

afán de Gloria

que habita en mí?

Lo mejor que hago

No es lo mejor que hago

hacer lo que muchos hacen:

conformarse con pavadas

Más me luzco devolviendo

siempre algo menos

de lo que me prestaron

aceptando prerrogativas a cambio

de intervenciones coyunturales

amparándome en las coberturas

de discrecionalidad corporativa

adiestrándome en los atajos

y en posicionarme

con la máxima visibilidad

Rico soy en iniciativas

que se escurren, a veces, con donaire

de los patrones éticos consagrados

habilitándome

en la penumbra ingeniosa del plagio

retaceando mi injerencia en proyectos

de escasa o nula repercusión

Esta aproximación al objeto de estudio

ya es reveladora:

exijo

        el reconocimiento de mi estofa.

Destinado al pago

Destinado al pago

de una fellatio

por ese travesti

el dinero hurtado

a un transeúnte

me alcanzó.

A mi hermano intolerante

Algún día perduraré sobrio

seis meses en forma continua

Mientras

me inclino ante la Majestad

del Vicio

Mi hermano tiene muy poca tolerancia

al alcohol y a los alcohólicos

Caí en las garras en las que caí

Esperemos que la ginebra

no llegue al río.

Los indios estaban

                                                 a Agustín Cuzzani

Hasta 1491

nos las rebuscábamos

lo más bien

sin que nos descubrieran

Fue de mal en peor

desde el año siguiente

Estamos donde estamos

y por cómo estamos

seguimos cabreros

No tenemos esperanzas

-desde semejante descubrimiento-

de que se detenga

nuestra extinción

Tampoco se detendrá

(a ojos vista)

la propia voraz extinción

de nuestros obtusos

descubridores.

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