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Perú, Argentina, Bolivia

En los tres países sudamericanos nombrados, se han producido crisis políticas que se han expresado, no pocas veces, en cambios de gobierno. Estas crisis han sido reflejadas, con exageración por supuesto, en la película “Su excelencia”, de “Cantinflas”, en la cual se ve cómo, en una misma noche, llegan telegramas dirigidos desde “El país de Los Cocos” a su embajada en “Pepeslavia”, dando cuenta que el gobierno ha sido derrocado por un golpe de estado, seguido por otro y otro más. A cada golpe de estado le sigue la designación de nuevo embajador, hasta que finalmente, el mensajero (Cantinflas) es nombrado como tal y ordena, como primera medida, que no le lleven más telegramas por la noche.

Perú ha tenido, en los últimos diez años, ocho presidentes: Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), Martín Vizscarra (2018-2020), Manuel Merino (10 al 15 de noviembre de 2020), Francisco Sagasti (noviembre 2020 – julio de 2021), Pedro Castillo (2021-2022), Diana Boluarte (2022 – 2025), José Jeri (octubre 2025 – febrero 2026) y José María Balcázar (2026 a la fecha). Dos de ellos (Castillo y Vizcarra) están en la cárcel, otro (Kuczynski) con detención domiciliaria y otros son investigados por denuncias diversas de corrupción y, en uno de los casos, por la muerte de sesenta personas durante protestas en su contra.

Por su parte, Argentina ha conocido crisis políticas que han derivado en sustitución de presidentes en varias ocasiones. Por ejemplo, en 1966, el militar Juan Carlos Onganía derrocó al presidente constitucional Arturo Ilía, implantando una dictadura que disolvió los partidos políticos, lo que le valió ser considerado como el primer gobierno del “Estado burocrático autoritario”, al decir de Guillermo O’Donnell. Gobernó hasta 1970 en que fue reemplazado por Roberto Marcelo Levingston que, a su vez, ejerció funciones hasta 1971, en que fue sustituido por Alejandro Agustín Lanusse, que entregó el poder a Héctor José Cámpora, ganador de las elecciones de 1973. Éste renunció pronto a su investidura (mayo – julio de 1973), convocó a nuevas elecciones y dejó en la presidencia a Raúl Alberto Lastiri, que duró en sus funciones hasta octubre de 1973, en que asumió la presidencia Juan Domingo Perón.

A la muerte de éste (julio de 1974), le sucedió su esposa, María Estela Martínez, que gobernó hasta el 24 de mayo de 1976, en que los militares dieron un golpe de estado que fue una de las más salvajes expresiones de la ideología de la seguridad nacional. El nuevo presidente, Jorge Rafael Videla, se mantuvo en el poder hasta marzo de 1981, en que fue reemplazado por otro militar, Roberto Eduardo Viola, que ejerció el poder hasta octubre del mismo año,, siendo sucedido por Leopoldo Fortunato Galtieri, el de la “Guerra de las Malvinas”, en la cual los militares torturadores y asesinos, se rindieron cobardemente ante sus similares. Galtieri permaneció en la presidencia hasta junio de 1982, en que fue reemplazado por Reinaldo Bignone, que duró en sus funciones hasta diciembre de 1983.

Hay más de Argentina. En 1999, asumió el poder Fernando de la Rúa, manteniéndose en la presidencia hasta diciembre de 2001. En tal oportunidad que fue reemplazado por Adolfo Rodríguez Sá, que duró en el cargo siete días (23-30 de diciembre de 2001), siendo sustituido por Eduardo Duhalde, que se mantuvo en el cargo entre enero de 2002 y mayo de 2003.

Bolivia vivió momentos similares en el período comprendido entre 1964 y 1982. A la caída de Víctor Paz Estenssoro (noviembre de 1964), asumió la presidencia René Barrientos Ortuño, que fue acompañado desde mayo de 1965 por Alfredo Ovando Candia, dando paso a una copresidencia inédita. En enero de 1966 renunció Barrientos para habilitarse como candidato a la presidencia, que reasumió en agosto de 1966, luego de su triunfo electoral. A su muerte (abril de 1969) fue sucedido por el vicepresidente Luis Adolfo Siles Salinas, que fue derrocado en septiembre del mismo año por Alfredo Ovando Candia. Un poco más de un año después, en octubre de 1970, en el lapso de tres días, Bolivia tuvo cinco presidentes: Ovando, un triunvirato integrado por los militares Guachalla, Sattori y Albarracín (uno de ellos tristemente célebre por haber afirmado que no era el homo sapiens para responder todas las preguntas de un periodista) y Juan José Torres, que fue derrocado en agosto de 1971 por Banzer.

En julio de 1978, Banzer fue derrocado por su delfín Juan Pereda Asbún, el cual, a su vez, fue derrocado en noviembre de 1978 por David Padilla Arancibia. En agosto de 1979 asumió la presidencia interina Walter Guevara Arce, derrocado por Alberto Natush Busch en noviembre de 1979, reemplazado a su vez el mismo mes y año por Lidia Gueiler Tejada. En julio de 1980, García Meza la derrocó; en agosto de 1981 fue reemplazado por un triunvirato integrado por los militares Torrelio, Bernal y Pammo; en septiembre del mismo año quedó solo Torrelio y en julio de 1982, asumió la presidencia Guido Vildozo. Después de él, vino el ciclo democrático que se mantiene hasta hoy, pese al menoscabo que ha sufrido durante los gobiernos del MAS que, esperemos, no se reediten en la hora presente.

En el caso peruano, los cambios de gobierno se han dado en el marco de la democracia, en tanto en Argentina y Bolivia la mayor parte de las veces los cambios dieron lugar a dictaduras militares.

Sirva la ocasión, sin embargo, para destacar dos cosas. La primera, que Bolivia no es el único país que ha atravesado crisis políticas recurrentes y momentos de inestabilidad política. Segunda, la importancia de la democracia y la estabilidad política como elementos fundamentales para mejorar la situación de nuestros países y nuestros pueblos. Esto, a su vez, pone de relieve la necesidad de mantener el estado de derecho, respetar los derechos humanos y no avasallar los poderes legítimamente constituidos, bajo ningún pretexto.

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