¿Paz?

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El monstruo no ha muerto y no hay que olvidarlo. Escucho al masismo llenarse la boca de “hermanos” y “hermanas”. Si algo ha mostrado lo ocurrido es que no somos hermanos ni hermanas. Hay animales y hay seres humanos. De un lado unos, y del otro una mixtura, que tampoco se debe ser ciegos. Johnny Pardo amenaza que todo puede regresar si no se cumple lo que ellos quieren, la liberación de vándalos y asesinos que según él vinieron solo a reclamar sus derechos, por ejemplo. No debía esta lacra exigir nada; no debía estar en posición de hacerlo, pero es un momento crítico, frágil, y quizá es una buena jugada el conceder, por ahora, ciertos privilegios.

No seamos ingenuos, acá no hay democracia: hay guerra. El pueblo se levantó, el mayoritario, también con sangre india en las venas, que eso somos: pueblo con sangre labradora, con la diferencia de que aquel lado no juega la carta racial que el autócrata utiliza una y otra vez desde su exilio oligarca. Sucede que en catorce años se acostumbraron a hacer lo que les dio la gana, a disponer de Bolivia como propiedad suya. Si algo se mostró con los millones marchando es que no lo es, es propiedad colectiva.

Poco se puede hacer en un gobierno de transición. Debe sobrevivir, a toda costa. Veremos después, siendo que, al parecer, nuevos actores llenarán el campo político. Riesgos hay de que la balanza se incline al extremo del otro lado. Eso se consigue gracias al desmadre, la opulencia, el latrocinio y la vanidad de los que salieron corriendo. Recuerdo bien cuando el gobierno de Isabel Perón era un desastre total, ya muerto el cornudo general, que la gente recibió a los militares, con Videla a la cabeza, con aplausos. Implicaba cierta garantía de paz. Sabemos qué sucedió después. Aunque los 30000 desaparecidos en Argentina parecen no haber servido de lección a la Argentina de hoy que no se libera del asco peronista por nada, que sigue vanagloriando a delincuentes comunes, reeligiéndolos, y, respecto a nosotros, idolatrando al falso profeta, el que ni siquiera al primer tiro salió corriendo. Sus secuaces lo siguieron, los “guerreros” Linera, que no lo habían sido, el vietcong nativo que se escondió en la embajada de México, y etcéteras, abandonando a la mayor parte de sus seguidores y usando a la plebe, pagada y alcoholizada, para defenderlos cuando ellos debían hacerlo.
Sin embargo se están llenando papeles con demandas penales contra algunos. Hay que aguardar para saber hasta dónde llegan. De no implementarlas bien, quizá tengamos al cobarde de regreso en unos años, cambiando todo de nuevo para ocupar la silla máxima con sus nalgas meretrices y asustadizas. Sería tremendo error.

¿Andar con pies de plomo o con pies ligeros? Elegir entre ser el sobrio anciano Néstor o el sanguíneo, y sanguinario, Aquiles. O una convención coyuntural entre ambas posibilidades. No olvidar, por encima de todo, que el enemigo continúa allí, no incólume pero tampoco herido de muerte. Cuando en la votación futura se demuestre que ya carecen de poder, habrá llegado el tiempo de actuar y el mismo del justificado castigo. Hay que recuperar al menos algo de la inconcebible fortuna que robaron, expropiarles todo lo que tengan en el país y tratar de hacer que su búsqueda y captura sea internacional. Las limpias cárceles federales de Estados Unidos los asilarán de por vida y no será con cócteles de lujo en Guanajuato, sino con comidas congeladas y recalentadas que proveerá una máquina en un mundo ya sin voces ni personas.

Ha vuelto algo de seguridad, pero se mantiene la incertidumbre. Aconsejo no creer nada de lo que dice el masismo. Si transar se necesita, hoy, bueno, sabiendo que el caníbal está presente y que siempre tiene hambre.