Maurizio Bagatin

“Me dijeron que en el Reino del Revés nada el pájaro y vuela el pez” – María Elena Walsh

¿Qué escribiría hoy Eduardo Galeano? Él, culo y codo, mirando al horizonte una mutación que no es solo antropológica, sino al parecer es genética. Narraba de un mundo real y verdadero, aunque ya delineado al ocaso. Fue en Sao Paulo, en abril del 2014, con la tortilla ya volcada, cuando dijo que «No volvería a leer Las venas abiertas de América Latina, porque si lo hiciera me caería desmayado», y yapando su tremenda decepción opinó que: “Ni el fallecido Hugo Chávez ni Barack Obama «entenderían el texto» de la obra”. Los truchos suplantaron a los originales y Alicia, sin mirarse al espejo y sin asomarse a la ventana, empezó a observar lo que se ve y no lo que comúnmente se ve.

Leí el discurso de Annie Ernaux, Nobel de Literatura 2022, mujer francesa nacida cuando su país estaba en mano alemanas. No sé si es estilo o es retórica, los críticos literarios sabrán que opinar, a mí me dejó una amargura que las palabras de mi amiga Cecilia de anoche no fueron más que confirmando: “La mujer que ha ganado el más prestigioso premio literario del mundo dice que a las mujeres no se las reconocen. No sé si tomarla en serio”. ¿Qué estamos viviendo hoy? Recuerdo Sartre al rechazar el mismo premio, él bajo las faldas de Simone de Beauvoir o Marlon Brando al enviar una nativa de América a la ceremonia de entrega del premio Oscar, a Bob Dylan, el juglar que ni siquiera fue a recibirlo y envió en su lugar a Patti Smith, la poetisa punk. Tendré que leer algunas de sus novelas para que mi amargura se vaya endulzando un poco. O, tal vez, recordar a las tres feministas francesas que no eran de Francia: Julia Kristeva, Luce Irigaray y Hélène Cixous…

En el país grotesco que es hoy Argentina condenan a seis años de cárcel a su vicepresidenta, pero ella queda en el cargo; en Perú el presidente intenta armar un autogolpe y todos los progres del mundo en coro gritan que lo han golpeado. Recurro a la ayuda el lucido Walter Benjamin, el cual me hace recuerdo que “Marx dice que las revoluciones son la locomotora de la historia universal. Pero tal vez las cosas sean muy diferentes. Quizás las revoluciones son los frenos de emergencia de la humanidad que viaja en este tren”, o tal vez tenga que ir más allá aun, en la poesía de Joan Baez y preguntarme: ¿Where Have All the Flowers Gone?…

Hoy ya no vemos las ideas de la izquierda, sus ideales, la defensa de los más débiles, la libertad de pensamiento y la igualdad a través de la cultura, todo parece haberse trasladado, haber sufrido las ideas también una mutación, no sé si antropológica o genética, pero lo cierto es que los truchos de hoy dan más asco que los originales de ayer.

Aunque el mundo no sea como lo describió el geógrafo Al-Idrisi en el siglo doce o como lo pintó Joaquin Torres-Garcia, Alicia, sin mirarse al espejo y sin asomarse a la ventana ve que estamos patas arriba, y va cantando: “Me dijeron que en el Reino del Revés nadie baila con los pies, que un ladrón es vigilante y otro es juez, y que dos y dos son tres”.

Ilustración de John Tenniel para Alicia en el país de las maravillas