Otro 23 de marzo

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El 23 de marzo de 2019, el Presidente boliviano Evo Morales declaró: “ese fallo (el de la Corte Internacional de Justicia de La Haya) lejos de cerrar el reclamo boliviano, abre grandes elementos a nuestro favor (…), allanando el camino hacia una solución definitiva”. Estos elementos son, según el mandatario, que la Corte reconoce que Bolivia nació como país con mar y que un tratado de 1904 tras aquella guerra no resuelve el pedido boliviano, por lo que si bien no obliga a Chile, sí aboga porque ambos países dialoguen. El jefe de Estado reafirmó que su Gobierno asume la sentencia de La Haya, pero sin que conlleve que “nuestro pueblo se hubiera rendido”, porque “mantiene intacta la determinación (…) de volver al mar”.

Según un resumen del fallo disponible en francés, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitió su sentencia sobre el fondo el 1 de octubre de 2018 en la que declaró que Chile no ha obligado legalmente a negociar el acceso soberano al Océano Pacífico para Bolivia. Al hacerlo, la Corte concluyó que los instrumentos bilaterales invocados por el demandante no establecen una obligación para que Chile negocie el acceso soberano de Bolivia al Océano Pacífico; que ningún acto unilateral de Chile invocado por Bolivia puede establecer la obligación de negociar el acceso soberano de Bolivia al mar.

En tales condiciones no es posible afirmar que la CIJ allanó caminos o abogó por el diálogo de ambos países sobre el tema marítimo; su resolución fue absolutamente contundente y sin lugar a escamoteos, malentendidos, o puntos intermedios.

Las relaciones diplomáticas de Bolivia y Chile en el siglo XXI, deben dar muestras claras de un verdadero compromiso de cumplimiento de los instrumentos jurídicos internacionales. Además, es preciso que las naciones en cuestión reanuden las relaciones diplomáticas interrumpidas desde 1978, para el bien de su desarrollo e integración. Sólo en estas condiciones será posible cualquier tipo de diálogo abierto y comprometido con La Moneda.

El 23 de marzo de 2019 será recordado como una fecha más de las tantas en la historia boliviana contemporánea, sin resultados de avance en las negociaciones con Chile. Antes que lograr una solución de los problemas bilaterales, se ha retrocedido y mucho, debido a los grandilocuentes discursos, y las pocas acciones de amistad y diplomacia seria.

Mauricio Ochoa Urioste es abogado.