Todo tiene curación; con renuevos de pulsos y un renacer de pausas
“Herir a una persona en su dignidad es el mayor de los quebrantamientos; si ya lo sabemos, no prosigamos en el desconcierto, tomemos la vía de morar con plenitud y decoro”. La conciliación es una pausa, un reencuentro de pulsos. Cada vez que nos convocamos como ciudadanía, sin fronteras ni frentes que lo impidan, hemos […]