De lo eterno
Claudio Ferrufino-Coqueugniot Hojeo Agosto 1914, de Solzhenitsin. Está en la biblioteca de mi dormitorio. En la segunda página, con lapicero azul, están anotados tres nombres: el de mi única hija entonces, Emily, el de Jenny, mi esposa, y el mío. Una fecha de octubre 1991, Cochabamba. Me obligo a escribir. La modorra atrapa en silencio, a […]