Tipocambitis aguda: el dólar como obsesión nacional
Debo denunciar ante los cuatro vientos que todavía gobiernan las buenas costumbres, una tragedia personal: la gente ya no me saluda. Me encuentran en la calle, en una recepción, en un mercado, en un aeropuerto o frente a un plato de fricasé, y en lugar del tradicional “¿cómo está, Gonzalo?”, dispara sin anestesia un: –¿A […]