Polleras mojadas con el cianuro de la tristeza

En agosto viajaremos al país de los patos cowboys

Todo el día vives como
una cucaracha que busca
su alimento en la basura.

Hay que desinfectar tu corazón
lleno de cajas de hamburguesas
capitalistas.

Siento el eco mudo de tu
billetera comprando ojos
de gatos muertos en
las calles de un
barrio lleno de sirenas
sin visas.

Duermes en cajas de cartón
donde se exportaron
jeringas del Caribe
a las mesas de los ejecutivos
de armadura de medusa.


Sangre en tus labios,
y tú sabes que esa sangre
es de la menstruación
de tu alma prostituida
en una búsqueda de
la felicidad con
cuerpo de silicona marciana.



Te dije que compremos boletos
para ver al kusillo en vez
de cortarnos las venas
por un pasaje al país
de los patos cowboys.

Castillo de strippers nórdicas

Quise herirte el orgullo marchándome
a una cantina donde no existían
ladies night en el horario de trabajo
de los meseros.

Encontré el ala herida, por eso
cuando quise volar dentro de la música
mi vuelo se hizo un aterrizaje peligroso
en en el interior de una copa de cristal
llena de Singani.


Le pagué un billete de 100 pesos
a una mujer que me vendía besos
creí que podía escapar de tus miradas
pero habían muchos aguijones
que buscaban mi corazón en tu casa,
y tenían el nombre de
viejas venganzas esperadas.


El cantinero me entregó una botella de vino
y yo reparé mis alas heridas para
volar con el vino tarijeño hacia
un castillo de strippers nórdicas.

Otra garra, otro día para negarte que me muero

Ayer amaneció nuevamente en mi pueblo
recibí una carta que me entregó
el último tren que partió desde
los helados puntos geográficos de mi mente
 
 
Nunca me imagine que esa carta
tuviera todos los sueños que llorando
deje en la espalda de la lluvia
 
 
Hasta el momento en el que amaba tus
alas de gaviota, no supe que no debia
irme a tu nido, atrapado como una
lombriz de cristal en tus garras
de mujer chuquisaqueña.
 
Es triste morir en la despedida
de tus lágrimas, ahora no se nada
de tu hambre de gaviota herida.

 Al recuerdo que habita su sepulcro en mi
 ilusion de mil heridas

Es mi deber luchar para olvidar
a esa mujer que no me conviene.
Jugaste conmigo como si fuera un soldado
suicida de una guerra sin final
donde los heridos morían
con el dolor de un beso y
una canción de un charango
sin cuerdas.
 
 
Olvídala, querido corazón mío
Se que la quiero, pero debo enterrarla
en un cementerio melódico
 de sayas sin felicidad.
 
En las noches de agosto, fue mía, me dijo
que amaba el canto de los gorriones sobre
el árbol de nuestro destino herido
por la espada de mil incas dormidos
en nuestra cama.
 
Es dolor, ese dolor que me hace pensar
en sus pechos que eran como la
 montaña Illimani, donde yo bebía
de el dulce sabor de la canela de Charcas.
 
 
Le marque la piel con el calor de mis
ojos de jaguar volcánico para apagar
mi furia en los glaciares de su pechos.
 
 
Duele amar aquello que ya no tiene vida
porque es un recuerdo agusanado
del pasado que me regalo Sucre
en noches de estrellas ninfómanas.
 
Duele enterrarse en tumbas de luchas
corporales, enterrarse
 en delirios donde solo
el celibato es mi único salario
en la locura de amar tu boca

pintada con los colores de millones
de kantutas marchitas.

La mujer de mis taquiraris

Sonrío, cuando veo tu mirada pienso
En las oscuras lagunas de mis
Serenatas
Quiero verte nadar en mis ojos
Y sentir el dolor de todas mis costillas.

Pude contarte que llore el último invierno
No quise detenerme a ver el tiempo
Derretirse en tus dedos de chola
Andina mientras me decías en el
Secreto de mis universos escondidos
Debajo de tu falda que yo era tu néctar.

Pierdo razón en el amanecer de mil
Caporales que mueren en tus
Pechos

Y ahora mas que nunca quiero cantar
Una saya moribunda
A la luna que quería que seas
La mujer de mis taquiraris.

Esta noche en Cotoca

En la cena de navidad me dijiste
que no soñabas mas con mi
regreso, que todo había terminado
en la moribunda tarde que caminando
por los reinos de tu mente pedias que
no me marchara .

La nieve esta buscando amaneceres
Donde el sol queme mis canciones
De amor en sus manos ardientes.

Esa noche en Cotoca me puse
a pensar demasiado en el eco
intermitente de tus palabras
donde tu sonrisa cortada
por el frio de mis ojos
pedía que esa última navidad
buscáramos juntos
crucigramas de alegría
en el sudor de nuestros cuerpos.

Polleras mojadas con el cianuro de la tristeza

No sabes cuanto llore en tu velorio
dijiste a muchos de mis amigos
que ni las nubes de Warnes
dejarían una luz de esperanza en tus ojos

No comprendí muy bien tus palabras
hasta que me dieron la noticia
que esa noche nocturna perdida
en charcos de sangre y vomito
te marchaste con el canto perdido
de los gorriones de la desgracia.

En mi presencia este día, he jurado
No amar mas con la obsesión que
Un jaguar devora un venado, porque
Yo devore con lágrimas cada
Parte de tu carne con el amor
Que tuve en mis costillas
Al decirte adiós.

Me he jurado no prometer más
con el delirio de un dictador
y he jurado no volver a romper
muñecas de cristal que juegan
a la guerra con polleras mojadas
con el cianuro de la tristeza.

Nieve, pócimas de amor y kantutas paceñas

Siento el dolor de tus guerras en mis noches
Solitarias, en tardes de batalla yo te busqué
en la oscura levedad de mis delirios, quise
sentir un poco de tus pócimas de amor
en la amargura de mis labios que
se marchitaron con tu rechazo invernal.

Quiero pensar en las noches que fuiste mía
Cuando el mundo no me importaba demasiado
mientras la nieve paceña me enterraba en
sus dominios en eterna discordia con los
jóvenes enamorados de sus helados besos.

Sangra mi herida en el epicentro de mi delirio
de recordarte en la oscuridad de mi vida
cuando las kantutas primaverales se ahogaron
en ríos de sangre que decían que si yo
nadaba en ellos encontraría tus faldas.

Política anárquica contra los cristales de tus muslos

Pierde sentido creer en la política en un mundo
lleno de mujeres que no votan por mis besos.
no creo en la mentira de tu feminismo porque cuando
estábamos solos no querían igualdad se sexo, solo
querías que te convirtiera en una gacela herida
en mi cama llena de trampas amatorias.

Sonrío cuando pienso en la política, muchos votan por
gobiernos que prometen mejor calidad de vida, yo
solo recuerdo que me diste tus votos cuando
te lleve a escondidas a mi cuarto mintiéndote en secreto
que el amor existe en elecciones democráticas donde
la única ley salvaje era romper los cristales de tus muslos.

Vote en blanco contra tu capricho de engañarme con
los mismos cantantes que escuchabas y recuerdo
que me decías sus nombres mientras teníamos
sexo en tiempo de elecciones presidenciales.

Ya no soy miembro del partido político de tu corazón
y eso me da la anarquía corporal que siempre busque
desde que me inyectaste el veneno de tu alma
en mis ojos cansados de ver mujeres caminar por las calles
e ignorar mi existencia de político enamorado
de sus cuerpos.

Chismes de chicos que te miran con el calor de la botella

El deber de mi vida es encontrar un camino a la salida
de este mar de chismes que rodean tu existencia, algunos
dicen que matas con un dedo las estrellas ingenuas que
llegan incautas a tu ventana.

Otros dicen que le cortas las alas a las mariposas que
buscan un poco del sol de tus ojos en la noche, confundiéndolos
con dos focos que emiten ternura en la primavera.

Y también he escuchado que usan agujas para clavar en la pared
de tu cuarto las pupilas de los chicos que te espían desde sus ventanas
mientras desabrochas los botones de tu blusa pensando
en sus calientes corazones virginales que te comerás en la parilla
de tu pubis.

Yo digo que nada es cierto, pero creo que me mentiría si negara
que me cortaste la facultad de pensar mientras escuchaba tus gemidos
en la hipnosis de nuestro amor, cuando el calor de una botella
de cerveza paceña me llevo hacia tu vida con la misión de robarte mil
besos y tu mas experta que un cirujano me robaste la piel y el
cuerpo lo embalsamaste en una orgia de caricias.

Biografía

Miguel Lundin Peredo Nació el 5 de mayo de 1983 en Santa cruz(Bolivia). Es autor de obras teatrales,poemas, cuentos y micronovelas,ha inventado un genero literario para desmitificar a las novelas comunes de 800 paginas: Latin Flash Quipus Novel. Debuto en la pagina literaria mexicana almargen.net con el cuento titulado El velorio de una guitarra sin cuerdas. El año 2006 publico dos libros de cuentos en Bolivia: El reloj de kennedy y Un vicio más barato que el amor y menos que el cigarillo. Es pionero de la generación Yerba X. Es el creador de el llamado Realismo Lundico y la novela paparazzi.Llama a sus novelas cortas de genero policiaco como muestras del «Tiwanaku Noir»,un genero inventado gracias a la inspiración nacida de algunas lecturas de cuentos de Victor Hugo Viscarra y con una mezcla entre elementos del mundo pop y la violencia del mundo del crimen.Tambien es el creador de la Chuquisaca Multiwriter blognovel.Ha creado historias totalmente literarias con superheroes y vigilantes enmascarados como protagonistas de un sub-genero del Realismo Lundico que el denomina como Comix Lundineta.Sus novelas breves son consideradas «Lundinetas» y es creador del Lundinatrix Mangaverse.
Es creador de la llamada Thanatopoesía .

Antologias :
Warikasaya, Cuentos stronguistas : «Cuando Thor odiaba los goles de The Strongest».
Antología Birrera,-Felicita Cartonera, Paraguay : «La gorra Nike de Melchor Amarillo»
Borrachos estamos pero nos acordamos del Victor Hugo. Editorial Pirotecnia, La Paz
Cago pues, Yerba Mala Cartonera : «La vengadora que amo a Crispín Portugal»
Antología de ciencia ficción boliviana : «El último Wikiorgasmo de Pei Pei Francella»
Días de Poesía, 2009 : «Entropía Lundinocarnívora», «Corazón herido pidiendo a gritos un beso del arcoíris»
Es el escritor de «Only in Cochabamba born pretty putas» : La primera blognovela de la literatura boliviana.
Ha escrito algunas lundinetas dentro del género de la fantasía, la literatura porno-erótica, el terror, y
la literatura policial y la ciencia ficción.