Campanitas

Ildiko Nassr – Argentina

Flores azules al costado del camino. Las visitan aves e insectos. Son el lugar de encuentro de la naturaleza, como un bar.

Extraño caso

Dina GrijalvaMéxico

Habla con soltura, las palabras fluyen ligeras al salir de su boca, como peces en el aire. Sososolo eees  tatatarmudo al esesescricribir.

Inconsistencias

Estéfani Huiza – Bolivia

Hace mucho tiempo, en algún lugar, las sonrisas se habían extinguido. Todo rastro de bondad desapareció. Las flores dejaron de crecer y de la inmensidad del mar sólo quedaron tristes fotografías. De esos días sólo recuerdo, tus manos acariciando mi pelo, unos ojos tristes y el periódico en la cama, que sólo hablaba de la fragilidad humana.

Blanca Nieves

Aline Rodríguez – México

—Espejito mágico, dime una cosa. ¿Quién de todas es la más hermosa? — preguntó la Reina Malvada al mirar de nuevo su reflejo. No estaba segura de la respuesta, quizá la manzana que se encontraba en su reflejo.

El tío Laudano

Rubén García García – México

Se rompió la presa, se inundó el pueblo, hubo ahogados y los muertos del cementerio flotaron con sus cajas por las calles del pueblo.

Lo reconocí por la camisa a cuadros estilo vaquero. Hui.

Yo vivía en casa de mi tía y cuando ella no estaba él me decía, “mira que ya estás tirando la ceniza, que guapa te estas poniendo, ni muerto perderé las esperanzas”.

Y ahora el agua lo desenterró y me sigue. Me daba miedo el tío Laudano. Y allí venía, el ataúd abierto y con los brazos de fuera. Lo sentí respirar por mi nuca, abrazándome, y diciendo: ¡Se me hizo sobrinita!, ¡se me hizo!, no tardaría en darme alcance.

Así como se va la tarde, se fue el agua. Los ataúdes quedaron entre el lodo. El de Láudano parece que se lo llevó el río. El mío lo encontraron en las escaleras que van al campanario.