Escurridizo
Karla I. Herrera – Honduras
Se fue tan pronto como llegó.
Mariposa de Hierro
Jorge Larrea Mendieta – Bolivia
En el concierto, la mariposa de hierro desplegó alas de guitarra. El público juró que el rock podía volar.
Premonición
Amalia Cordero – Cuba
Bajo el portal de columnas, alguien me pone un bebé en los brazos. Antes de que pueda reaccionar, estoy en la humedad de un bosque oscuro.
Sé que debo llevarlo al hospital.
Cuando llego a la sala, el bebé ya yace en la cama. Tiene el rostro severo de un hombre de mi álbum familiar. Abro la ventana desesperado, buscando aire. El bosque verde ha crecido hasta el alféizar.
Dependencia…
Rubén García García – México
Ayer cumplió ochenta años y hace más de cincuenta que tolera un dolor de cabeza que llega puntual, se instala por unas horas y se va.
Agrega:
—Ay de mí, él siempre tan puntual, que, si no llega, me pregunto: ¿qué le habrá pasado? Por la noche viene, me despierta y se va. Duermo tan bien… Yo creo que el día que no llegue, me muero.
Una sombra me sigue
Paola Tena – México
Paranoico, me dicen. Pero dígame usted si aún le parezco paranoico cuando escuche esto: mi sombra da muestras de tener voluntad propia. En ocasiones parece conversar con otras que encuentra en los muros y, cuando deseo irme, se estira y estira como resistiéndose a marchar. Sospecho que le dio por aborrecer su vida de sombra, que le gustaría ser libre. En ocasiones simplemente no se aparece si no le da la gana. Y tengo que ir por la calle sin sombra, deprisa, no sea que alguien lo note y haga preguntas incómodas. No sé. Usted puede pensar lo que quiera, pero yo encuentro a mi sombra cada vez más corpórea. Y al mismo tiempo, yo empiezo a sentirme más plano, ¿comprende? Borroso, qué sé yo. A veces incluso me parece que la gente me ignora. Oiga, ¿me escucha?, no, deje de hablarle a mi sombra. ¿Cuántas veces tengo que explicarle que el real soy yo? ¡Oiga!