Sin escapatoria
Juan Martínez Reyes – Perú
Todo se derrumbó, cuando comprendí que ni tú, ni yo, podíamos escapar de los hambrientos leones.
Prisión encubierta
Amalia Cordero – Cuba
En el alféizar, mira a las gaviotas escarbar la orilla. Ellas defienden su territorio. Sus dedos palpan el sitio del pecho donde los sueños de ser ella se clavan como espinas. Detrás, él mueve los muebles a su lugar. Decide. La puerta tiene un nuevo cerrojo. Ella observa a las aves, el punto fijo del horizonte. Cuando por fin levantan el vuelo, ella solo tiene que cerrar los ojos para seguirlas.
Ahora, desde la ventana vacía, solo se escucha el rumor del mar y, a lo lejos, un nuevo graznido en la bandada.
Neurosis
Rubén García García – México
Noviembre es de lo peor: el martirio de escuchar las plegarias de los vivos e impregnarse del aroma de las flores muertas es insoportable.
Devaluación
Fabiola Morales Gasca – México
Mientras los precios se desbordaban de los bolsillos de la población y cada vez era más difícil obtener un mendrugo de pan, el poeta escribía. Con unos centavos es posible comprar tinta para los más variados sueños.
Felpa
Adriana Azucena Rodríguez – México
Arrullada por los ruidos de la fiesta, la niña dormita abrazada a su nuevo osito, de ojos muy abiertos, atento al monstruo de la oscuridad que comienza a despertar entre los tintineos de las copas.