Marginalidad, pobres y poder

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A Elena, siempre.

La injusticia estructural en nuestras sociedades no ha podido ser destruida ni por gobiernos de izquierda ni derecha, mucho menos las ideologías han servido para transformar el orden internacional injusto que cada vez más expulsa hacia los márgenes de la sociedad a los más desfavorecidos; en la periferia, o en el margen social están millones de seres humanos (niños, mujeres, jóvenes, ancianos, trabajadores, profesionales, y pobres de toda clase). Y es el poder que ejercen los privilegiados que expulsa a grandes mayorías al arrabal del desenfrenado consumismo generado por el capitalismo líquido.

El Papa Francisco en su discurso a los representantes de la sociedad civil en Asunción, el 11 de julio de 2015, recordaba que las ideologías terminan en dictadura: «estas terminan mal, no sirven, las ideologías tienen una relación incompleta, enferma o mala con el pueblo porque no asumen al pueblo, no dejan pensar al pueblo, piensan por el pueblo». Por tanto los pobres son la medida para poder comprender la forma como se ejerce el poder. La experiencia de los oprimidos es el termómetro para medir el avance hacia el desmontaje de las estructuras injustas. En este sentido el teólogo venezolano, Rafael Luciani, dice: «Es la periferia la que dan sentido al centro, y no al contrario; es la relación cotidiana y constituyente, […]». «El pobre siempre se define a sí mismo en relación con el otro, desde un vínculo convivial».

¿Cuál es lugar del pobre en el actual régimen en nuestro país? ¿Existe periferia y marginalidad en el estado Plurinacional? Basta recordar que hay gente en este país que se alimenta todos los días con menudencias de pollo o huesos y cabezas y vísceras de animales. Nuestras calles están abarrotadas de personas sobreviviendo con un dólar al día. Pero, también es evidente que los que usan una ideología denominada socialismo, sí, viven bien y están abundantemente acomodados en la historia; no existe un solo socialista en el Estado Plurinacional que coma vísceras, imposible. No hay uno que no tenga una cuenta bancaría en el sistema de la banca nacional y extranjera. Mientras tanto los pobres son utilizados como excusa por los jerarcas del partido y usan tal ideología para pensar por ellos y en suma pensar por el pueblo. Ahora bien, el margen, los pobres, el pueblo como describe el teólogo argentino O’Farrell «representa una entidad concreta o, más bien, un sujeto histórico y colectivo, capaz de asumir el bien de todos como un valor común y duradero», están pidiendo al dictador, tirano de turno, Evo Morales y su cúpula apartarse del poder para que ese sujeto histórico  y colectivo tome las riendas de su presente y futuro.

Ya Claudio Ferrufino-Coqueugniot ha hecho una radiografía exacta del presidente en su artículo Orate y pederasta. Evaristo Morales y los jóvenes, no obstante aquí nos adentramos en otros rasgos que no están a simple vista y son más intrínsecos al individuo revestido de un poder que ya ha corrompido su sensibilidad para con los marginados y pobres, para con los desechos y descartables; la historia que se presente en 2 Re 5, 1-19 nos ayuda en este cometido: Naaman es un general exitoso del ejército del rey de Siria y sus habilidades y astucia le ganaron el favor del rey y el pueblo. Pero tiene lepra. Naaman es poderoso/Evo Morales tiene el control de los cuatro poderes del Estado. Naaman es gobernante/Evo Morales está 13 años en el gobierno. Naaman es un conquistador/Evo Morales ha maltratado, embarazado y abandonado mujeres. Naaman es propietario de esclavos/Evo Morales tiene un ejército de cocaleros serviles como esclavos. Naaman es un predador/Evo Morales ya cuenta más de una centena de muertos. Naaman necesitaba curación/Evo Morales tiene una enfermad terminal: la codicia y necesita curación. En esta historia de Naaman hay una muchacha, marginal, pobre, que le ofrece la posibilidad de curación al general. Pero no es capaz el poderoso de escuchar a la muchacha, él quiere conseguir la curación a través del poder real y unos presentes caros. Quiere por medio de una ingente cantidad de oro, plata y vestidos congraciarse con el profeta Eliseo para que este le cure de la lepra.

Naaman esperaba todos los honores de su cargo y que el profeta saliera a su encuentro y se inclinara ante él y por medio de unos rituales ser curado milagrosamente. Pero el profeta, no sale a su encentro ni le hace reverencias, solo le envía un mensajero que le dice a Naaman: «Ve y lávate siete veces en el Jordán, y quedarás limpio» (v. 9). El poderoso se siente insultado y regresa a su país. Pero la voz de su criado es otra vez una palabra de curación: «Padre mío, si el profeta de hubiera mandado algo extraordinario, ¿no lo habrías hecho? Pues con más razón cuando solo te ha dicho que te laves para quedar limpio». Cuando oyó e hizo caso a la voz de su criado alcanzó la curación.

La voz profética del pueblo le está diciendo hoy a Evo Morales que se bañe siete veces en el río de la cotidianidad, en el rio donde los pobres y marginados se bañan todos los días; por supuesto para un gobernante a quien se le han subido los humos del poder lavarse en un río sucio de grandes necesidades no es digno de su cargo y mucho menos dejar la comodidad de su palacio. Lavarse siete veces obliga a Evo Morales a ser solidario con los pobres, le obliga a ser humilde y dejar el poder. Y solo así podría conseguir la curación para su lepra codiciosa. No lavarse en el rio que le ofrece el pueblo o desoír su voz es menospreciar a los marginados que lo llevaron al poder y ahora quieren que se vaya a su chaco. Lo contrario para el new indígena de la Casa del Pueblo es que será ahogado en el rio de los pobres junto a la lepra terminal que padece. El pueblo le ofrece hoy la redención o la condenación histórica.

Iván Jesús Castro Aruzamen es escritor, poeta, teólogo y filósofo